miércoles, 17 de marzo de 2021

Consejos para sumisas

  Tal como indica el título, y tal como lo prometí en mi última entrada, dedicaré esta a dar algunos consejos para sumisas, o bien chicas que quieran adentrarse en este mundo desde este rol. Ahora bien, creo que es pertinente que haga dos aclaraciones: La primera de ellas es que dedico esta entrada a las sumisas en particular porque soy hetero, y aunque existen sumisos (así como Dóminas) desconozco a alguno, aunque supongo que los principios y la esencia es la misma, lo que no quiere decir que sea de aquellos que sostienen que el BDSM es un colectivo meramente masculino (para más detalles, leed la entrada dedicada a mi primera quedada). Y, en segundo lugar, soy Dominante y mis consejos estarán orientados desde esa perspectiva.

  Ya por último, para cerrar esta introducción, quiero agradecer a las dos sumisas que me han dado parte de su tiempo y han aportado su punto de vista más personal. Ellas son Keilah, una sumisa lg que tiene una visión muy particular y propia del BDSM y que tiene ya dos años en esto. Y la otra, como no podía ser de otra forma, es mi adorada sumisa, Arwen, quien brindará la visión de una propiedad recién iniciada pero con un potencial enorme… Gracias a las dos. Y ya sin más, entremos en materia.

 

1º. CONSEJOS PARA UNA SUMISA: LA VISIÓN DE UN DOMINANTE

 

1). Aparta tus prejuicios. El BDSM no es el demonio de ojos negros que nos ha vendido la sociedad durante décadas, y ser sumisa no es en ningún caso algo denigrante ni retrógrado, es un modo de vivir y experimentar las relaciones y hasta el amor. De ninguna manera asumir un rol supone la pérdida de tu identidad como mujer/persona, al contrario, si llegas a buenas manos tu Señor sabrá enriquecerte y hacerte crecer no sólo como sumisa, sino también como mujer/persona.

2º. Abre tu mente. Es fundamental que mantengas una actitud abierta, al comienzo todos sentimos cierto temor, y es normal, estamos descubriendo todo un mundo repleto de posibilidades y sensaciones. Te encontrarás con muchas prácticas, ideas y conceptos, pero ni te agobies, esto no es ni una carrera universitaria ni un ciclo de grado, es una alternativa, una forma de entender el mundo diferente pero no por ello equivocada. Infórmate, documéntate, pero por encima de todo conoce, manten tu mente abierta, ni todas las prácticas son para todo el mundo ni todo el mundo entiende las cosas del mismo modo.

3). Infórmate, pregunta y busca lo que deseas en ti. Está claro que, y como te he dicho antes, es fundamental apartar los prejuicios, abrir tu mente y así informarte muy bien y sin sentirte mal por ello. Informarte te permitirá conocer el mundo al que deseas entrar, de modo que es crucial que lo hagas, al final del artículo te dejo dos links de información para que lo puedas hacer a través de fuentes confiables y apropiadas. Pregunta e indaga, yo, como muchos otros creadores de contenido (Dominantes, Dóminas, sumisas y sumisos), siempre estamos dispuestos a atender las consultas de quien esté interesado, recuerda que internet es un arma poderosa para ello, te proporciona un gran anonimato y así puedes consultar de forma segura. Pero ojo, informarte es importante, consultar también, pero no olvides que las respuestas más trascendentales están en ti, piensa, siente y busca en tus fantasías más recurrentes, así sabrás qué de todo lo que has leído te agrada y que no, esto será fundamental para fijar tus límites.

4). Fija tus límites y hazlos respetar. Fijar fronteras y tener límites es fundamental, y no sólo en el BDSM, sino en la vida en general. Conocerte a ti misma para poder fijarlos es importante, pero hacerlos valer es todavía más trascendental pues ¿de qué te vale tener límites si cualquier piltrafa que se etiquete como Dominante/Dómina te los va a pisotear? Recuerda, eres mujer/persona antes que el rol, y no por ser sumisa puedes permitir que cualquiera te diga que tus límites están mal, que tus fronteras son erróneas o que él o ella puede hacer con ellos lo que le plazca por ser Dom. Tu persona, tu rol, tus límites, y a quien no le gusten… Bueno, ya sabes que hacer.

5). Eres sumisa, no el juguete de cualquiera. Lo he dicho muchas veces en mi blog: Ser sumisa no implica tener que entregarse y mostrar estricto respeto ante todo Dominante o Dómina que se cruce por tu camino. El respeto, la entrega y la obediencia se han de ganar con actos, no con etiquetas y palabras vacías. Es cierto que cabe observar un protocolo, hablar con respeto ante tus superiores, pero ello no significa que por ello seas su propiedad de forma automática. No hay que confundir cortesía y buenos modales con entrega inmediata, es un error muy extendido este último tiempo y que espero pronto empiece a disminuir. Por supuesto, y esto te lo digo así de claro, si la cortesía y la educación no funcionan, y el Dominante o Dómina no entiende un no por respuesta, se clara y concisa, olvida el protocolo y mándalo a que se vaya a… Pasear con su bicicleta.

6). El protocolo. Sobre esto ya dedicaré una entrada más adelante, por ahora sólo has de saber que se te puede exigir la observación del mismo en eventos, salas de chats específicas o grupos de Facebook de BDSM. Eso sí, como he dicho en el punto anterior, ser cortés y educada no significa que seas propiedad de cualquiera y bien puedes mandarlo de viaje a donde peor huele cuando no estés cómoda o se ponga particularmente pesado. Aunque, desde luego, esto también puedes hacerlo de forma educada, tal que así: Caballero, tenga la amabilidad de dejarme en paz e irse a chupar un limón. Acto seguido, tiras del bloqueo de toda la vida y, si tienes ganas, denuncias a la moderación o a los organizadores del evento, créeme, los auténticos Dominantes y Dóminas somos muy intransigentes con quienes se saltan las reglas y no entienden una negativa directa.

7). Nunca sesiones a la primera sin saber frente a quien estás. Esto es un consejo que es importante en los tiempos que corren, donde muchas personas se conectan a páginas de citas, webs y semejantes para buscar follisqueo casual. Respetable, pero en el BDSM no es nada aconsejable. Como he dicho antes, el Dominio y la sumisión se ganan, el respeto y la obediencia se ganan, y la confianza se gana. No porque aparezca un Dominante o una Dómina y te diga que tiene 8.000 años de experiencia en esto ya te postras a sus pies y fijas la hora y lugar de tu primera sesión… ¡Quieta parada! No corras, primero conoce a quien está tras la pantalla, si has de quedar una primera vez hazlo en un lugar concurrido, averigua quién es, rasca y encuentra a la persona tras el rol, y si es digna de confianza, defensor o defensora de la CSS, cuida la seguridad y te la transmite, entonces y sólo entonces plantéate ir un paso más allá. Recuerda, va a marrarte, engrillarte, amordazarte y a azotarte (si surge), y si te das cuenta, son prácticas que pueden situarte en una posición significativamente vulnerable. ¿En serio las practicarías con un desconocido o desconocida?

8). Tu seguridad es fundamental. Seguridad, sensatez y consenso, son las tres columnas sobre las que se cimenta el BDSM (busca mi entrada al respecto) y, por supuesto, tu seguridad es prioritaria, de manera que nunca admitas que por ser sumisa has de renunciar a ella. Puede que alguien te diga “Seré tu Señor, confía en mí y olvídate de la seguridad”, o en cuanto declares tus medidas de seguridad te digan “¿es que no confías en mí?”… Si esto pasa, huye y no mires atrás, tu seguridad siempre ha de ir por delante. Una buena medida de seguridad es, por ejemplo, la llamada de seguridad a un amigo cada 2 horas, o incluso cada hora, o a tu familia, a quien sea, pero siempre has de contar con ella, tener la certeza que, de necesitarlo, puedes comunicarte con alguien fuera de la sesión. Y por supuesto, la medida de seguridad por excelencia: La palabra de seguridad… “Rojo”, “naranja”, “vainilla”, “stop”, cualquiera que se te pueda ocurrir, recuerda que ha de ser clara, corta e inconfundible, para que así se sepa que quieres que la sesión se detenga con efecto inmediato. Por cierto, si tu compañero o compañera es realmente un buen Dom, te recordará las medidas de seguridad antes de iniciar la sesión, para lo cual hará que se las recites para ver si las tienes claras.

9). Escoge un nombre. Esto puede parecer una tontería, pero es parte de la seguridad. Busca un nombre que te identifique, que te guste y adóptalo como tu nombre de sumisa, cara a los eventos o a los chats te proporcionará todavía más anonimato si cabe. Por ejemplo, mi sumisa se llama Arwen, y mi amiga Keilah (ahora las leerás)

10). Disfruta como tú quieras. Nadie en nuestro colectivo tiene la verdad absoluta, el BDSM está a nuestro servicio y no al revés. Por lo tanto, vívelo y disfrútalo como tú quieras, ni estará mal ni estará bien, no será igual que el de otros ni tampoco un error, será tu forma de vivirlo y experimentarlo, tan respetable como cualquiera. Ni caso a estos gurús que pululan por internet como los grandes sabedores, como dioses que se creen que son los únicos que entienden el BDSM, todos aquí somos personas, merecemos respeto y nuestras ideas también. De ahí que, por ejemplo yo, siempre recalque que estas entradas son mi propia forma de entender el BDSM, tan respetable como cualquiera. Eso sí, hay un mínimo: Consenso, seguridad y sensatez, y como yo siempre digo, además confianza, sinceridad y respeto.

 

2º. CINCO PREGUNTAS, CINCO RESPUESTAS: LA VISIÓN DE DOS SUMISAS

 

1ª. ¿Cómo conociste el BDSM y cómo supiste que eras sumisa? ¿Lo sabías de antes, es tu naturaleza, lo descubriste…?

 

Arwen: Considero que he tenido dos etapas de conocimiento del BDSM: la primera, desde la idea general (y errónea) que se suele tener de este tema. Durante esos años no despertó en mí ningún interés porque tenía el concepto de que los Dominantes eran personas frías y egoístas. La segunda, que ha sido el verdadero descubrimiento de este mundo, fue de la mano de mi Señor hace poquito tiempo, cuando aún ni si quiera se me pasaba por la cabeza que llegaríamos al punto en que nos encontramos hoy día.

 

Keilah: Bueno, yo siempre he sido sumisa. Podría decirse que desde el nacimiento lo fui. Siempre he tenido el mismo carácter pero obviamente como en todos los aspectos de la vida, desde la niñez la persona va creciendo y madurando.

Siempre fui una niña tranquila pero a la vez rebelde (tal cual soy hoy en día). Cuando era pequeña y soñaba con el típico "príncipe azul" siempre fue el típico hombre dominante. Amaba a Bestia de "La Bella y la Bestia" cuando se ponía posesivo y le decía cosas como "hoy cenarás conmigo" y usaba ese tono autoritario.

Me imaginaba escenas donde la posesividad y el control estaban presentes. Y ya en la adolescencia, me excitaba pensar que ese posible hombre me besara a la fuerza y me hiciera el amor con toda la rudeza y dominio posible.

Cabe destacar que no soy sumisa sexual, eso quiere decir que vivo mi sumisión de manera diaria y que además en mi caso, deseo es una relación de pareja (que no sea vainilla) donde en el día a día se sienta que él es "superior" a mi. Donde yo me sienta que soy su sumisa, que soy su propiedad más preciada pero por amor, que esa posesividad y territorialidad surjan del sentimiento de amor, no de suplir el deseo de dominio puramente hablando.

A raíz de que siempre he sido sumisa y lo seré hasta el día de mi muerte, todas mis relaciones sentimentales han acabado mal por esto mismo. Siempre he buscado que mi pareja me controlara en todo; con quién salgo, a donde voy, con quién hablar, que me prohibiera salir de noche, hablar con otros hombres, etc. (Sé que en este punto muchos/as se echarán las manos a la cabeza pero recordad que es un gusto personal y no estoy defendiendo que en todas las relaciones D/s tenga que ser así). Esto me gusta porque me siento amada y cuidada (amo los hombres que son protectores exageradamente), es una expresión de que soy importante para esa persona. Me gusta que estén pendiente de mi 24/7, eso para mi también es importante. Entonces como en una relación vainilla hay una igualdad entre las dos partes pues esto no lo conseguía de mis parejas porque ellos querían darme libertad y eso a mi personalmente no me llena. Además, en el terreno sexual a mi me gusta que me hablen rudo, que me llamen "puta, zorra, perra" y me lo hagan duro, con spanking y toda la cosa y claro está  que mis parejas el hecho de llamarme "puta" les incomodaba y si lo hacían era por obligación, lo que daba como resultado que yo me sintiera mal conmigo misma.

El BDSM lo conocí a partir de que mis gustos eran "raros" para una mujer del siglo XXI, donde el feminismo está operante y donde el control se ve como abuso de poder. Yo no sentía que encajaba en esta sociedad y a mi mejor amigo le pasaba igual, así que conociendome como me conoce y a raíz de que él que ya había conocido el BDSM antes que yo, me habló de él y me pasó información porque él estaba seguro de que yo era sumisa y así fue, me sentí plenamente identificada en muchas cosas.

 

2ª. ¿Qué significa para ti ser sumisa? ¿Y cómo dirías que es un buen Dominante?

 

Arwen: Ser sumisa es entregarse en cuerpo, mente y alma a una persona con la tranquilidad de saber que se está en las mejores manos. Es liberación, obediencia, intensidad, respeto, excitación, protección, confianza,... Es una sensación de plenitud cuando tu Amo te hace saber que está complacido con tu entrega, que está orgulloso de tenerte.

Y un buen Dominante diría que es aquél que respeta los límites de su posesión, que se preocupa por conocerla más allá de su rol, que tiene el autocontrol necesario para ser capaz de paralizar de inmediato una práctica cuando así lo requiera su sumisa... Es aquél que en su interior reside una dualidad que hace posible que domine y castigue con mano dura, pero también que cuide y mime con delicadeza.

 

Keilah: Para mi ser sumisa es ser yo misma. Soy una mujer sumisa, ser sumisa es parte de mi al igual que también lo es ser romántica o luchadora por ejemplo. La sumisión forma parte de mis relaciones sentimentales ya que sin ella no me siento plenamente satisfecha en dicha relación. Pero como ya he comentado anteriormente, para mi todo surge a raíz de una relación sentimental llena de sentimientos ya que de lo contrario no me nace servir, obedecer y considerar a ese hombre como lo más importante para mi junto con mi familia y amigos.

Un buen dominante es aquel caballero que se preocupa primeramente en conocer a la mujer antes que a la sumisa. En conocer cada rincón de su mente y de su corazón antes de conocer cada milímetro de su cuerpo y de su piel. Que se preocupa por su bienestar, por aquellos miedos que pueda tener, por aquellos sueños e ilusiones que albergue en su interior. Es aquel hombre dominante que se preocupa por conocer los límites de su sumisa y sobre todo en respetarlos. Que no quiere cambiarla, que la acepta y quiere tal cual es y que su única preocupación es ayudarla a ser mejor cada día. Aquel hombre que se preocupa por el placer de su sumisa antes que por el propio... eso para mi para mi es ser un buen dominante.

 

3ª. Desde tu punto de vista, ¿dirías que ser sumisa supone la pérdida de tu personalidad, es decir, crees que el rol debe superar a la persona?

 

Arwen: No, para nada. Creo que para poder disfrutar del rol es esencial no perder ese punto de apoyo y conexión con nuestra propia persona. Realmente como pasaría en cualquier otro contexto, por ejemplo una madre, una esposa, una barrendera, una ejecutiva... Lo sano es no dejar que cualquiera que sea el rol, se coma a la persona.

 

Keilah: Desde mi perspectiva ser sumisa no te hace perder tu personalidad, es decir, como ya sabemos hay muchos tipos de sumisas; hay algunas que solo son sumisas sexuales, otras que lo viven en ciertas áreas de su vida y otras como yo que lo viven cada segundo de su día a día. Cuando el sentimiento sumiso se lleva dentro del alma forma parte de tu personalidad por lo que cohabita con otras características de tu persona. Si no eres sumisa 24/7 está bien, si eres sumisa solo sexual está bien y si lo eres como yo también está bien. Todo está bien siempre y cuando la persona se sienta agusto consigo misma y por ende plena y feliz. 

No considero que el rol supere a la persona porque toda sumisa es también mujer con todo lo bueno que esto conlleva. En mi caso por ejemplo, me considero una persona feminista e igualitaria. Pienso que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y obligaciones y que nadie es mejor que nada. Sin embargo, al que considero mi Amo le otorgo el derecho de ser suya completamente, le otorgo el derecho sobre mi vida, mi corazón, mi mente, mi alma y mi cuerpo. Pero eso no quiere decir que vea correcto que una mujer se entregue a un hombre así por así o que si no lo hace es menos sumisa en este caso.

 

4ª. Imagínate que una chica que quiere iniciarse en el BDSM en el rol de sumisa te pide consejos, ¿qué cinco claves le darías?

 

Arwen: Mis cinco claves serían:

1. La primera y más importante: no te olvides de ti, no pierdas de vista quién eres como persona y como mujer. Aunque este punto es clave a la hora de iniciar una relación de cualquier tipo, sigue pareciendo sencillo caer en relaciones tóxicas... Y una relación de ese tipo en el BDSM puede ser peligrosa (más de lo que ya sería per se), teniendo en cuenta los límites que se pueden llegar a alcanzar.

2. La elección del Amo. Que seas una sumisa no quiere decir que tengas que estar a los pies de cualquier Dominante, y mucho menos que le debas devoción al primero que esté interesado en poseerte (huye del que piense así). Trata de conocer a la persona que hay detrás, observa lo que te transmite, averigua si su forma de vivir el BDSM coincide con la tuya... No en vano mi Señor tiene diferentes entradas en este blog donde alerta sobre los falsos Dominantes.

3. No hagas nada que no quieras hacer. Que una mujer sea sumisa no la convierte en una marioneta, y aunque su plenitud la alcance complaciendo a su Señor, no por ello debe obligarse a cruzar límites que no la hagan sentir cómoda. Hay muchas prácticas en las que se puede encontrar el equilibrio, el disfrute común.

4. La información es otro de los puntos fuertes: conoce, pregunta, lee... Empápate bien de las reglas, las prácticas, lo que puedes esperar o encontrar por el camino, antes de tirarte de cabeza a las primeras sesiones. Esto podrá orientarte sobré qué te puede gustar o qué no, qué límites marcar,... Y por supuesto, puede ayudarte a reforzar o descartar la idea de iniciarte en la sumisión.

5. Establece unos límites con tu Amo. La improvisación sobre la marcha no es una opción (aunque por supuesto, los mismos estén abiertos a futuras modificaciones), tampoco aceptes que los menosprecien porque te pidan confianza absoluta desde el minuto uno. Los límites son importantes para poder estar relajada sabiendo lo que no ocurrirá durante la sesión/relación, y por supuesto, para poder respetar los que sean puestos por la otra persona.

 

Keilah: Es una gran responsabilidad dar consejos a otras personas sobre todo en temas de BDSM porque nadie tiene la verdad absoluta pero dado el caso mis cinco consejos para una mujer que quiere iniciarse en el BDSM son los siguientes:

1. Conócete y analízate; conoce quién eres, qué te gusta, cómo te sientes. Ámate primero porque de lo contrario no vas a poder entregarte a nadie libremente. 

2. Investiga; lee mucho sobre el tema (cuadernos BDSM, blogs y páginas web de renombre sobre este mundillo, canales de youtube, etc.) infórmate muy bien y coge lo que te guste y desecha lo que no te guste.

3. Sé tú misma, no permitas que nadie te diga que eres menos sumisa porque no te guste hacer X o Y práctica. Sé clara en lo que quieres y adelante con ello, no dejes que nadie te haga titubear ni ceder ante algo que no te hace sentir cómoda.

4. Date el tiempo en conocer a la parte dominante; un buen dominante nunca te va a hacer sentir presionada para que lo elijas como Amo. Un buen dominante irá a tu ritmo sin prisas y se interesará primero por ti como mujer y persona y después como sumisa. Ahí está la clave! Si ves que te presiona o que quiere que vayas a su ritmo retírate. 

5. La confianza en el Amo es de vital importancia así que cerciórate de que es una persona en la que se puede confiar y que cumple los acuerdos pactados. Cerciorate de que se cumple la palabra de seguridad y disfruta de tu tiempo con él y de tu sexualidad sin miedos ni tabúes.

 

5ª. ¿Te gustaría añadir alguna conclusión?

 

Arwen: Simplemente me gustaría dar las gracias a mi Señor por haber depositado su confianza en mí para realizarme esta entrevista y animar a todas aquellas personas que sientan atracción por el BDSM (sea hacia un rol u otro), a que den el paso de adentrarse un poquito más. Es una experiencia que te cambia la vida, te ayuda a conocerte mejor a ti mism@ y a experimentar sensaciones hasta entonces desconocidas.

 

Keilah: Como conclusión me gustaría decir que si eres sumisa está genial, no estás enferma ni tienes ningún problema. Que si te gusta ser dominada solo en la cama está genial pero si te gusta un 24/7 también está bien. No permitas que nadie (ni dominante ni sumisa) te haga sentir mal por no ser de una u otra manera. Date el tiempo en conocerte, en amarte y en esperar a ese dominante que cambiará tu mundo, no tengas prisa porque puedes caer en malas manos.

Y sobre todo, ten en cuenta que  no importa las ideas que tengas ya que el sentir sumisión es compatible con todas ellas. Si eres feminista y sumisa es perfecto, si eres monógama y sumisa es perfecto, si eres liberal y sumisa es perfecto, si eres una sumisa obediente es perfecto, si como yo eres una rebelde es perfecto. No importa como seas, eres perfecta tal cual eres y el Amo que te tenga a sus pies te querrá tal cual eres y sabrá llevarte por el camino de la libertad y el placer.

Y, por supuesto, le doy las gracias al Señor Sirius por darme la oportunidad de escribir en su blog y poder compartir mi experiencia con quien la pueda necesitar.

 

SiriusB


martes, 2 de marzo de 2021

La idiotez del Dominante

   

  En primer lugar, y como siempre hago, deseo disculparme por mi tardanza a la hora de publicar esta     entrada. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero en mi descargo diré que he atravesado un periodo muy convulso de mi vida, con unos pocos momentos algo torcidos y otros muchos fantásticos e increíbles. Quizás de estos últimos el más importante es que he formalizado, recientemente, una relación con una chica muy especial, a quien tengo a mis pies y cuya sumisión me ha entregado de forma maravillosa. Sin embargo, espero en adelante ser tan regular como me sea posible para continuar ayudando a quienes lo necesitáis bien iniciados en este increíble mundo nuestro lleno de posibilidades.

  Hoy dedicaré esta entrada, como ya es habitual, a poner de relieve un tema que he tratado en ocasiones anteriores desde distintos ángulos, pero que de un tiempo a esta parte, quizás por la problemática del coronavirus o simplemente por un incremento del uso de Facebook como vía de comunicación, ha alcanzado cuotas preocupantes y resulta imprescindible su denuncia: El egoísmo de un alto porcentaje de los Dominantes o, a mi entender, la idiotez de los Dominantes.

  No obstante, y antes de entrar en materia, quiero dejar muy claro que esta problemática sólo está extendida en la población masculina, no así en las Dóminas quienes, afortunadamente, tienen un modo de pensar y sentir muy distinto a los Dominantes, tal vez por ese don maravilloso que poseen las mujeres llamado criterio y sensatez. De modo que este artículo sólo se centrará en la estupidez masculina, dejando al margen a las Dóminas por su actitud siempre correcta y adecuada. Así mismo, me limitaré sólo a la interacción con las sumisas, entre otras cosas porque son estas las que más se han quejado a este respecto, tal vez porque los sumisos tienden a relacionarse con las Dóminas y por lo tanto quedan circunscritos a su comportamiento.

 

1º. ¿Qué es la idiotez del Dominante?

 

  Para entender mejor lo que aquí voy a hablar, es menester preguntarnos qué es el fenómeno que yo he bautizado como “la idiotez del Dominante”, el cual bien podría definirse como el comportamiento y/o actitud que toman muchos Dominantes al interactuar con las sumisas, y que se traduce en un comportamiento irracionalmente egoísta, sexual, burdo e insensato, el cual los empuja a pensar sólo en sí mismos y a ignorar que lo que tienen delante es mucho más que una colección de agujeros, sino una persona, una mujer con sus inquietudes y con su forma de entender el mundo y el BDSM. Sin embargo, y llevados por esta idiotez, los Dominantes olvidan esa simple verdad, adoptando actitudes que rayan la peligrosa línea del maltrato que, por si no lo he dejado ya sobradamente claro en mis entradas anteriores, no es BDSM.

  Así pues, la tendencia que he advertido actualmente es la de Dominantes que sin criterio ninguno se lanzan a la caza de sumisas (principalmente en grupos de Facebook), las atraen y comienzan una campaña estúpida de irracionales mensajes colmados de palabras tales como “respeto”, “obediencia”, “propiedad”, etc., todas ellas por supuesto pertenecientes al acervo del lenguaje de nuestro colectivo pero que son desposeídas de su significado y reducidas a vulgares órdenes sin sentido ninguno y a una diarrea verbal cuanto menos repugnante y abusiva.

  La idiotez del Dominante es fácilmente detectable, toda vez que la carta de presentación de quienes la padecen suele ser un mensaje claro y conciso: “¿Quieres ser mi sumisa?”, eso si tienen un mínimo de educación y cortesía, pues de lo contrario inmediatamente empiezan a marcar paquete y a imponer lo que ellos entienden como su autoridad sobre quien, por si no lo han notado, no tienen ningún derecho ni posesión.

  Otro rasgo identificativo es un actitud poco elegante y sensata, tienden a ser vulgares, obscenos y hasta agresivos si la sumisa se da su lugar, cayendo a los descalificativos y a los improperios sin ningún sentido. En relación con esto, podemos decir que el Dominante idiota actúa con agresividad, es tal su complejo de inferioridad, su necesidad de sentirse fuerte y superior, que cae directamente a actuar de forma egoísta y machista, exigiendo un respeto que no se han ganado, una obediencia que no se merecen y una entrega de la que son indignos.

  En efecto, la idiotez del Dominante convierte a quien la ejerce en un machista egoísta, alguien que sólo ve por sí mismo y le importa poco y nada lo que sienta la otra persona. Debido a esto, cuando conocen a una sumisa la ven como un objeto sin alma ni pensamientos propios, la desposeen de su condición de mujer e intentan someterla a su soberana voluntad, sin medida, sin límites y sin ningún tipo de respeto ni consideración, invadiendo su intimidad con fotos obscenas, perturbándolas con mensajes sin criterio ni valor ninguno e insinuaciones o indirectas incómodas e inapropiadas para quien se precie como un caballero, como un auténtico Señor.

  Una vez definida y perfilada la idiotez del Dominante, y bien establecido cómo detectar a quien la ejerce, me gustaría pasar a poner de manifiesto las consecuencias que esta reprobable conducta trae consigo de cara a nuestro colectivo y a los Dominantes que lo somos de verdad.

 

2º. ¿Cuáles son los perjuicios y quiénes los perjudicados?

 

  Por supuesto, y como primerísimas víctimas de estos Dominantes idiotas, están las sumisas, cuyo rol es extraído de ellas, de su personalidad, y convertido en un burdo instrumento del cual estos inmorales se sirven para aplacar sus bajos instintos y apaciguar su enorme complejo de inferioridad, tanto así, que muchas sumisas son sólo usadas como meras marionetas, muñecas que ni sienten ni piensan, sólo sometidas a la voluntad férrea, despótica y cruel de un Señor que ni las merece ni las respeta. Ha alcanzado tal punto la idiotez de estos individuos, que muchas sumisas han decidido reprimirse, apartarse de los grupos de Facebook y, en el peor de los casos, incluso del BDSM, desembocando esta insana actitud de estos falsos Dominantes en un daño irreparable.

  No obstante, y siendo sinceros, no podemos negar el hecho que existen sumisas que no sólo aceptan a estos Dominantes, sino que avalan su comportamiento y secundan sus acciones, criticando a otras sumisas que sí se dan su lugar y se hacen respetar. A mí parecer, y como suelo decir aquí sólo emito mi opinión estrictamente personal, estas sumisas están mal enseñadas, normalmente han seguido una línea de aprendizaje errónea y han atravesado relaciones BDSM dañinas e insanas, las cuales las han llevado a entender que esta forma tóxica y perjudicial de vivir una D/s es la correcta, la adecuada y la que toda sumisa debe seguir.

  De esta manera, y ya retomando el hilo de este ítem, podemos decir que esta forma malsana de entender la interacción y la relación entre un Dominante y su potencial propiedad, o entre un Amo y su sumisa, no sólo perjudica a quienes la practican, sino a nuestro colectivo en general, después de todo la imagen que se proyecta de los Dominantes es que somos machistas, egoístas, vulgares y merecedores de cero confianza, mientras que lo que se deja claro sobre las sumisas es que son mujeres que no piensan y sólo obedecen, que no les importa que las maltraten, que las pisoteen y que la reduzcan sólo a objetos, que están de acuerdo con el machismo y el maltrato. Esto, como no es difícil deducir, nos perjudica a todos, ya que el mundo termina percibiendo a nuestro colectivo por “narcisistas egoístas” y “niñas con gusto por el maltrato”.

 

3º. ¿Cuál es la solución?

 

  De más está decir que la solución pasa por el reconocimiento por parte de los Dominantes falsos y de las sumisas mal instruidas de sus propios errores, lo que está completamente descartado, no en vano ambos grupos creen y aseveran que tienen razón y no van a admitir su equivocación. De esta manera, queda en manos de los auténticos Dominantes y de las sumisas que sí se hacen respetar y se dan su valor como personas, lograr que la imagen que estos personajes tragicómicos dan al resto del mundo pueda variar.

  Ahora bien, quiero dirigirme a las sumisas en particular: Sois mujeres, sois personas, y no todo Dominante que se cruza por vuestro camino puede humillaros, pisotearos y someteros como se le antoje simplemente porque sois sumisas. Las siglas del BDSM, y todas las prácticas a las que engloban, han de ganarse y cimentarse en una base sólida de consenso mutuo, seguridad, sensatez, respeto, confianza y seguridad. Obediencia, entrega, humillación, castigo, etc., no son sílabas vacías de contenido ni prácticas que puedan darse entre dos personas sin más única y exclusivamente porque asumen un rol en un colectivo, son acciones y sensaciones que han de construirse y ganarse.

  Mucho cuidado con quien os cruzáis, ni todos los Dominantes son buenos Amos, ni todas las sumisas son buenos ejemplos a los que emular. Tanto una postura como la otra, han de ganarse, han de conseguirse con acciones, ni con palabras ni con etiquetas. El respeto y la sumisión se ganan, no se imponen.

  Mi próxima entrada se enfocará en las sumisas, concretamente en ellas, procuraré dar mi punto de vista sobre lo que entiendo por una buena sumisa, os daré algunos consejos para protegeros y quizás pueda contar, aunque no lo garantizo, con el testimonio de dos sumisas para que así conozcáis, de primera mano, dos visiones muy distintas, cada una con mucho interés a su estilo. Una de ellas es mi amiga Keilah, quien lleva casi el mismo tiempo que yo en esto y tiene una visión muy propia de lo que es la sumisión, lo que la hace muy interesante. El segundo testimonio con el que quiero contar es con el de mi propia sumisa, Arwen, a cual yo mismo inicié en esto hace no mucho tiempo pero que, y pese a llevar pocos meses, se muestra como una sumisa increíble que me hace sentir cada día tremendamente orgulloso de tenerla a mis pies.

 

Sirius B

lunes, 24 de agosto de 2020

Comunicación e incomunicación: ¿Con cuál te quedas?



  A mi parecer, en todas las relaciones humanas del tipo que sean la comunicación es un elemento esencial, vital, pues sin esta existir los malos entendidos, las discusiones inservibles e innecesarias, y los problemas pueden sucederse de un modo estrepitoso que, sin duda alguna, se terminarán convirtiendo en un alud que lo destrozará todo y causará muchísimo daño a ambas partes.
  En el BDSM, como siempre sostengo, todo se ve magnificado debido a la potente implicación de ambas partes y al vínculo intenso que termina uniendo al Amo con su sumisa, de modo que la comunicación, como todo lo demás, se torna trascendental para que haya una relación perfectamente consensuada, segura, sensata/sana, respetuosa, sincera y de confianza mutua.
  En la presente entrada tengo la intención de revisar como la comunicación entre el Dominante y su propiedad es tan beneficiosa como el CSS/CRS, compartiré igualmente un par de vías de comunicación que me parecen muy positivas a la par que originales, y como no, pondré de relieve las consecuencias que una mala o inexistente comunicación puede traer consigo y los perjuicios que para ambas partes acarrearían dichas consecuencias.

1º. LOS BENEFICIOS DE UNA BUENA COMUNICACIÓN, ANTES Y DURANTE LA D/S

  Siempre he defendido la importancia que tiene conocer a la persona tras el rol, no en vano ni Dominantes ni sumisas son sólo lo uno y lo otro, y por lo tanto para someterse y dominar adecuadamente se ha de conocer a quien hay detrás, toda vez que ese conocimiento propiciará una transparencia que servirá para generar la confianza necesaria cara a alcanzar una D/s sana y segura para ambas partes.
  Así, la comunicación se torna un instrumento poderoso de adquisición de conocimientos previos a iniciar la D/s, en tanto en cuanto en este primer nivel se han de dar a conocer los límites, las preferencias, los problemas de cada una de las partes, la disponibilidad, y, por supuesto, lo que cada uno puede esperar de dicha relación, sea puramente D/s o más enfocado a la pareja-BDSM. Por supuesto no se trata aquí de contar con un cuestionario y lanzar preguntas sólo enfocadas en el rol, sino propiciar las condiciones para mantener una comunicación fluida, convirtiéndola en una suerte de puzle a través del cual ir construyendo una imagen mental, emocional y personal de quien tenemos delante.
  ¿Y qué se conseguirá con ello? Con este instrumento poderoso en nuestras manos las partes pueden asentarse sobre cimientos sólidos, conocer a quien se pretende dominar o saber si se quiere someter a esa persona que hemos ido construyendo, para así elegir si se quiere continuar o bien se quiere poner punto final y no avanzar más, después de todo no hay que olvidar que libremente se entra y libremente, si se desea, se marchará.

  Por supuesto, y como bien señala la rúbrica de este ítem, la comunicación ha de extenderse a lo que es la relación D/s en sí y nunca ha de perderse de vista, no en vano esta es el ingrediente básico y primordial de la fórmula mágica para alcanzar ese vínculo intenso, esa conexión mística entre Amo y sumisa.
-Gracias a una buena comunicación el consenso será claro y transparente, no habrá errores y los límites serán bien conocidos por ambas partes, lo que supone un comienzo prometedor. El Dominante no se excederá en su dominio y no transgredirá aquellos, conocerá a la persona tras el rol y podrá dominar desde el conocimiento, enriqueciendo su rol y extendiéndolo de tal manera que podrá dominar el alma y la mente de la sumisa. Así mismo, la propiedad conocerá a su señor y a quien hay tras él, lo que desembocará en una sumisión espléndida, que no requerirá apenas preguntas para complacer, sino que podrá hacerlo de propia iniciativa y esto es algo que, a mí personalmente, me gusta mucho.
-Gracias a la comunicación y al consenso, se contará con seguridad. Sabiendo muy bien los límites de cada uno, y habiéndose consensuado los términos de la D/s y su afección, se contará con los recursos necesarios para vivir una experiencia BDSM magnífica, plena y, ante todo, segura, toda vez que el Dominante no excederá las fronteras conocidas y consensuadas, y la sumisa podrá confiar en él y sentirse segura bajo su amparo y dominio… ¿Funciona o no la comunicación? De momento tenemos una D/s cimentada sobre ella, bien consensuada y segura.
-Gracias a la comunicación, el consenso y la seguridad, nuestra relación D/s es sana y sensata. Con la comunicación llega el consenso, con este se alcanza la seguridad, y finalmente la combinación de ambas proporciona sensatez, lo que nos ha permitido construir algo sano, positivo, que ambas partes disfrutan, hay un Dominante sano y sensato y una sumisa sana y sensata, que sabe que está segura y que puede comunicarse con su señor sin miedo a réplicas duras, desprecio o rechazo… ¿A que la comunicación no está tan mal? Tenemos una D/s bien construida, con un consenso claro y transparente, que no sólo contempla al rol sino que engloba también a la persona detrás, por ende también hay seguridad, y con esta llega la sensatez.
  Pero claro, hay mucho más, ya que con la comunicación llegan otros beneficios como son la sinceridad, pues ambas partes tienen una comunicación basada en la sinceridad y, por lo tanto, se ha generado una fuerte confianza que permite explorar al máximo el BDSM y todo lo que nos ofrece… ¡Vaya! Pero aún queda un último detalle: Con todo lo anterior viene también el respeto, un elemento clave y que hará que ambas partes se sientan cómodas y entregadas en un 100% con sus respectivos roles, lo que redundará en una relación envidiable.

2º. UNA IDEA, UN PROYECTO

  ¿Sabéis por qué empecé a escribir este blog? Porque quería ir plasmando mis sensaciones, pensamientos y madurez como Dominante… ¿Y con qué fin? Porque considero que la pluma tiene un gran poder, y ya no sólo cara a los demás, sino también hacia nosotros mismos, nos permite realizar una constante introspección, conocer nuestras ataduras, nuestras sombras, nuestros límites, nuestra forma de entender nuestro entorno en base a lo que sentimos y pensamos, es, en definitiva, un instrumento valiosísimo para saber quienes somos.
  Es por ello que considero interesante que nuestras propiedades, y esto no deja de ser un consejo/sugerencia, tengan en su haber un diario, ya no personal, que también resultaría muy interesante, sino uno de ellas como sumisas, a la vez que nosotros poseemos el nuestro propio. ¿Y ello por qué? Porque de esa manera se pueden detectar más fácilmente los problemas, los errores y los fallos que pueden tener lugar en las sesiones o en la propia relación D/s.
  ¿Y qué podemos conseguir con lo anterior? Fácil, que a la hora de comunicar cambios, sensaciones y emociones esto sea más fácil y sencillo, más transparente. Sé que parece un trabajo tedioso, pero estoy seguro que si esto se hace, y al menos una vez al mes el Amo y su propiedad se sientan y comunican libremente sus impresiones respecto de la relación, pueden captarse y solucionarse pequeños fallos o errores imperceptibles en un día a día y que, a la larga, sumándose a otros, pueden causar que todo se desmorone.
  Una vez más la comunicación, ya no sólo entre Amo y sumisa sino entre ellos con su interior, puede transformarse en el aliado perfecto para construir y avanzar en una relación D/s, con independencia de su tipología, sana, rica y magnífica, casi mágica, acrecentando de paso el vínculo creado y llevando a los integrantes por una senda de exquisito dominio, maravillosa sumisión, placentero dolor y doloroso placer.

3º. DONDE HAY INCOMUNICACIÓN, HABRÁ FRACASO SEGURO

  Todo lo contrario a lo que hemos expuesto es la incomunicación, normalmente asociada al egoísmo, el desinterés y el BDSM errado, una tónica que últimamente se ha extendido entre los Dominantes, tal como lo he expuesto en anteriores entradas.
  No es difícil reconocer a los dominantes payasos o falsos, lo primero que hacen al interactuar con una sumisa es, precisamente, mantener una mala comunicación, preguntándoles e interesándose por sus gustos únicamente en el BDSM, inquiriendo en relación a sus límites (que dan por erróneos), exigiéndoles un tratamiento que no se han ganado, etc. Esto per se no es mala comunicación, sino que directamente es incomunicación, en tanto en cuanto lo que prima es sus ansias de conocer sólo al rol para ver cómo pueden utilizarlo en su beneficio egoísta, ignorar a la persona que hay tras él y preocuparse por sus propios intereses… No quieren conocer, no quieren saber y comunicarse, quieren sólo satisfacer su morbosidad y saberse dueños de alguien a quien ni siquiera conocen.
  Una relación cimentada sobre estas bases carece de toda solidez y sólo está compuesta por una única persona preocupada de sí misma y de sus hábitos e ideas, de modo que no resulta difícil especular que está evocada al fracaso y que, por desgracia, quien peor saldrá de ella no es otra que la sumisa que se convierte en una especie de objeto sin alma, privado de voluntad y que sólo actúa espoleada por el miedo y el desconocimiento.
  Si la sumisa no detecta al dominante payaso, o se cree que eso es un Dominante sólo porque él se lo asegura (normalmente apoyándose en no sé cuántos años de experiencia), y presa igualmente de su desconocimiento, se sumergirán en una D/s tóxica y nociva, donde sólo priman los placeres, gustos y la satisfacción del mal amo. No habrá comunicación, no habrá límites, no habrá respeto ni confianza, sólo habrá frialdad, despotismo y maltrato, porque se pongan como se pongan estos advenedizos, su falso estilo no es más que machismo y violencia mal disfrazada.
  La comunicación, por tanto, es esencial, tanto como el respeto, la sinceridad, la confianza y el CSS. Una comunicación fluida y sincera desde el comienzo, permitirá forjar una D/s sana y consensuada, lo que arrastrará a sus participantes directamente al abismo del placer y del auténtico BDSM

Sirius B

martes, 18 de agosto de 2020

Charlemos un poco sobre los castigos



  Este es un tema muy poco recurrente en foros y grupos de Facebook, desconozco la razón, pero creo que ello se debe a lo personalísimo que resultan los castigos según cada quien, a modo de ejemplo, hay Dominantes que tienen tablas hechas previamente, es decir, califican las faltas en leves, graves y muy graves, y en base a esta calificación atribuyen unos puntos sobre los cuales determinan el castigo que procede a tal o cual transigencia. El problema que tiene este sistema a mi parecer, es que tras un determinado tiempo la sumisa puede aprender a regular sus acciones para conseguir tal o cual resultado, lo que a la postre termina matando un poco la magia ya que le quita la espontaneidad. Hay quien directamente no castiga, sino avisa y cuando va a aplicar el castigo con el que lleva amenazando a lo largo de infinidad de advertencias, la sumisa cambia su actitud, pide perdón y se muestra en extremo dócil, consiguiendo así librarse del castigo. Demás está decir que este sistema tan permisivo despoja a la relación D/s de toda esa erótica de fuerza y poder que la caracteriza y la hace única.

1º. ¿CÓMO DEFINIR EL CASTIGO?

  En el BDSM el castigo tiene dos connotaciones, por un lado, la del castigo propiamente dicho como reforzamiento y corrector, connotación que no es exclusiva de nuestro colectivo, y por otro, como elemento cargado de erotismo y sexualidad que contribuye a mantener la relación D/s como tal, en tanto en cuanto es una de las manifestaciones físicas del poder del Amo sobre su propiedad. Así, y en base a estas connotaciones, podríamos decir que el castigo es una manifestación del poder del Amo sobre su propiedad, potestad que ejerce con el fin de disciplinar, educar y corregir a su sumisa.
  Por supuesto el castigo, como práctica circunscrita al BDSM, debe llevarse a cabo en cumplimiento de las 3 bases de nuestro colectivo, a saber, consenso, seguridad y sensatez, sin olvidar que tras aquel ha de existir motivaciones razonables, esto es, no resulta admisible castigar a la sumisa por el mero placer de hacerlo, toda vez que para disfrutar de la humillación o el dolor existen prácticas pensadas específicamente para ello.
  A mi criterio los castigos han de ser espontáneos, o sea, que según cada momento y circunstancia se determine por el propio Amo qué castigo imponer dado que, si seguimos el ejemplo anteriormente mencionado de las tablas, como dije se pierde la magia, la gracia en tanto en cuanto la sumisa puede perfectamente moverse en los límites.
  Por otro lado, y esto también es una apreciación mía, los castigos pueden ser grandes instrumentos de los que servirnos para reconducir alguna conducta o comportamiento dañino de nuestras sumisas, eso sí, siempre que no sobrepasemos sus límites y sopesemos muy bien cuánto bien y cuánto mal podemos hacer y gane el primero.

2º. CASTIGOS Y RESTRICCIONES

  Junto con los castigos físicos encontramos las privaciones o restricciones, de decir, la retirada de algún privilegio o de algo que puede molestar a la sumisa. Por ejemplo, si se han acordado cierto número de horas para su esparcimiento personal, ocupar unos minutos de esas horas para cumplir cierta tarea o penitencia, como puede ser escribir en un folio lo que hizo mal o estar contra la pared de rodillas.
  No obstante hay que tener muy claro cuál es la diferencia entre derechos de la persona y privilegios de la sumisa, no os creáis, hay quien no lo tiene tan claro y se cree que visitar a la familia o hablar con los amigos son privilegios de la sumisa y no derechos de la persona. Castigar a una sumisa con no ver a su familia, o que no hablará con los amigos, aislarla en cierta manera, no es BDSM, sino que raya la delgada línea del maltrato.
  Por ejemplo, se puede castigar a la sumisa mediante sus gustos en las sesiones, bien conocidos por su Señor, y si a ella le gusta, digamos, el sexo oral y nosotros, como personas sensatas satisfacemos este gusto, pues se le puede privar de ello durante x sesiones a modo de privación de privilegio.

3º. LA LEY DEL HIELO COMO CASTIGO

  Desde siempre he abogado por la compatibilidad entre BDSM, afecto, amor y ternura (tengo una entrada sobre este tema) y creo que proporcionar dulzura a nuestra sumisa, incentivar su entrega mediante la correspondencia de ella con caricias, besos, detalles, otorgamiento de privilegios en las sesiones o en la propia relación, etc., es lo mínimo que ha de hacer un Amo para mantener un clima adecuado y sano en la relación, sin perder de vista que este tipo de conductas positivas ayudan más que los propios castigos a motivar a la sumisa a crecer como tal y como persona.
  No obstante hay un castigo muy relacionado con este comportamiento, y es el famoso castigo de la ley del frío, del hielo o del silencio, como bien gustéis, y consiste básicamente en privar a nuestra sumisa de esa ternura, de ese amor, en la medida de lo posible por supuesto, y castigarla con la indiferencia durante un tiempo determinado.
  He leído de sumisas que este tipo de castigo les duele más que cualquier azote o postura forzada, ya que sienten lejos a su señor, se sienten mal por su comportamiento y buscan recuperar la normalidad en un corto plazo de tiempo. Sin embargo, y esto me gustaría aconsejarlo no por experiencia personal sino por el testimonio de sumisas que lo han vivido y he tenido la fortuna de leer, el impacto psicológico no es despreciable y alargar este castigo por demasiado tiempo puede resultar hasta traumático y dañino, de modo que, y esto vuelve a ser una apreciación mía, la ley del frío ha de ser un último recurso tras haber fallado todo lo demás.

4º. RECONDUCCIÓN POSITIVA: UNA GRAN ALTERNATIVA AL CASTIGO

  Tal vez haya Amos a los cuales no les sea de agrado castigar físicamente o privar a su sumisa de algún privilegio, algo completamente respetable pero a mi criterio erróneo por las razones antes expuestas.
  Pues bien, existe una alternativa a esto: La reconducción positiva, es decir, premiar los buenos comportamientos y los aciertos de la sumisa con privilegios y premios. ¿Funciona? Seguro que sí, pero a mi parecer le quita tanto encanto al BDSM como el excesivo abuso de poder.
  Es por ello que yo siempre defiendo la compatibilidad entre castigos y premios, toda vez que una cosa no es excluyente de la otra, de forma que si recompensamos los buenos comportamientos de nuestras sumisas, recompensamos sus iniciativas, y castigamos sólo las faltas y errores reales y razonables, podemos cumplir con la premisa aristotélica de “en el centro está la virtud” y poder así tener una relación D/s sana y fantástica.

Sirius B

lunes, 17 de agosto de 2020

Ya basta de degenerar el BDSM



  Empiezo a hartarme de los advenedizos que parecen ignorar qué es el BDSM, cuál es su esencia y cuáles son los límites propios del mismo, fronteras que cuando se atraviesan degeneran y pervierten por completo esta forma alternativa de vida y de entender la sexualidad, ¿y todo por qué?, pues porque al parecer no tienen claro el significado de las siglas B D S M y terminan convirtiendo estas 4 letras en una palabra sinónimo de machismo, empleo doméstico gratuito, prácticas ilegales de zoofilia, o bien terminan instrumentalizándolas y sirviéndose de ellas para anular a las personas que hay tras las sumisas y convirtiéndolas en robots autómatas y sin voluntad propia o poder de decisión.
  Tengo la intención, en esta breve pero concisa entrada, de manifestarme al respecto, condenar y repudiar el comportamiento de estos sujetos, de estos falsos dominantes que parecen ignorar lo que es realmente BDSM y terminan sumergiéndolo en ácido, en una fórmula de ignorancia, degeneración y maltrato machista que desemboca en la pésima imagen que tiene el mundo de nuestro colectivo y de los que sanamente disfrutamos de él.

1º. LAS SIGLAS

  BDSM se compone de las siglas de bondage, disciplina, dominación, sumisión, sado y masoquismo… ¿Puede decirme alguien dónde demonios se incluye la zoofilia en esto? Igual yo soy un tarado y no lo entiendo, pero en ninguna de estas siglas se incluye la z de zoofilia.
  He ido a multitud de charlas, he escuchado a Dominantes y Dóminas con décadas de experiencia, y entre todas las prácticas que a través de sus coloquios he conocido la zoofilia ni siquiera es mencionada tangencialmente… ¿Qué pasa, que BDSM es sinónimo de perversión? ¿Será que el bondage, la disciplina, la dominación, la sumisión, el sadismo y el masoquismo son sinónimos de degeneración y yo no me he enterado?
  Que se incluyan prácticas como el animalismo o se hable de mascotas como sinónimo de los sumisos y sumisas, no implica que se meta a animales de verdad de por medio… ¿Qué va a ser lo siguiente, como hay Little y baby-rol, colegialas y lolitas, lo siguiente va a ser hablar de pedofilia? Porque claro, como se practican esos roles y el BDSM todo lo permite… ¿Quién ha dicho que el BDSM es un saco de las perversiones? Por favor que alguien me lo explique, porque francamente yo no lo entiendo.

2º. EL BDSM COMO PANEL PARA BUSCAR EMPLEADA DOMÉSTICA

  Esto es otra práctica que se va extendiendo entre los “dominantes”, quienes en lugar de buscar sumisas para practicar BDSM, se creen que nuestro colectivo es el lugar perfecto para encontrar empleadas domésticas a tiempo completo y encima gratis… ¿Qué demonios es esto, Infojobs, Mil Anuncios? Esto es BDSM, señores, y una sumisa ante todo es una persona, una mujer con sus valores, principios, necesidades y voluntad (aunque de esto también hablaré más abajo que tengo mucho que decir al respecto), no es alguien a quien se le marea la perdiz para ganar una empleada que esté a mi servicio, me haga las labores domésticas, viva para servirme y todo porque me escudo en que yo soy el Amo y ella la esclava/sumisa, olvidando todo lo demás porque claro, como tiene que obedecerme ciegamente y sin cuestionarme… Menudo chollo, ¿no?, tengo empleada doméstica, esclava sexual y compañía, todo de una y encima gratis.
  He conocido Amos/esclavas, y ojo con esto, no sumisas, esclavas, que con su señor se han repartido las tareas del hogar… Porque el BDSM es una forma alternativa de vivir la sexualidad, la vida y las relaciones, nos proporciona medios seguros para llevar a cabo nuestras fantasías y es un colectivo muy diverso y rico, pero no un tablón de anuncios donde encontrar empleo doméstico gratis, que encima se compra con falsas promesas y mentiras disfrazadas de relación D/s.

3º. SER DOMINANTE NO SIGNIFICA SER AMO Y DOMINAR A TODAS LAS SUMISAS DEL MUNDO

  El tema de los falsos Dominantes ya empieza a ser preocupante, y ya lo he tocado muchas veces a lo largo del blog, pero aún así, para quien no se ha enterado de qué va esto, o necesita que se le refresquen las ideas y actualizar el sistema operativo, haré un repasito rápido:

-No todos los Dominantes son Amos, pero sí todos los Amos son Dominantes. ¿Qué quiere decir esto? No toda sumisa que se cruza en nuestro camino se convierte automáticamente en nuestra propiedad y nosotros en su Amo, no funciona así, aquí no es yo me cuelgo el letrero de Dominante y abracadabra, todas las sumisas tienen que obedecerme. La obediencia se gana, señores, no se impone, la entrega sumisa es un premio, una meta, no una obligación de la otra parte por el mero hecho de haber elegido el rol sumiso, y no porque se tengan 1000 años de experiencia en esto se es el Amo perfecto que toda sumisa desearía y por tanto todas se derriten y han de obedecer. Lo único que se consigue con estas actitudes es quedar en ridículo, engañar a sumisas inexpertas y transmitirles una falsa impresión de lo que es un Dominante o de lo que es el BDSM, y si encima les soltamos perlas del tipo “quiero que renuncies a todo por mí y me sirvas en casa cual criada” o “¿te importaría practicar zoofilia?”, ya completamos el esperpento.

-Ser sumisa no es sinónimo de objeto sin alma ni voluntad propia. Hasta mis oídos han llegado testimonios de sumisas que me cuentan como en salas de chats, grupos de Facebook y foros de temática  BDSM, todo “dominante” que les habla las reduce simplemente a nada, a un rol, y encima las despojan de voluntad, poder de decisión sobre sí mismas y les advierten que, como su señor, han de obedecerle ciegamente, sin cuestionarlo y sin límites más que aquellos que ellos mismos les otorguen, si es que les otorgan alguno. ¿Me puede explicar alguien dónde el protocolo indica esto? ¿En qué lugar el código de conducta sostiene que toda sumisa que se cruce con nosotros, quiéralo o no, a de someterse ipso facto a nuestra voluntad y renunciar a la suya? ¿Acaso estos advenedizos son tan sumamente cortitos que llevan la literalidad al extremo más bárbaro? El BDSM y el ser Dominante, no significa que todas las sumisas del mundo nos pertenecen, que podemos hacer con ellas lo que queramos sin límite alguno y que nuestra voluntad, nuestra autoridad y nuestro dominio está por encima de su persona.

-Dominar no significa poder ilimitado, respeto inquebrantable ni obediencia absoluta. Este es otro tema del cual me han hablado mucho, por lo visto hay “dominantes” que se creen que dominar implica hacer los que les venga en gana con la persona sin límite alguno, sin pararse a pensar en la integridad y la salud de su propiedad, si tiene límites o si lo que le está obligando a hacer obedece a unas normas mínimas éticas y legales. El BDSM ya se mueve por una fina línea de legalidad, después de todo nuestras prácticas, aunque consensuadas por ambas partes, bien pueden encuadrarse en la violencia de género, pero si a eso además le añadimos un componente machista o prácticas ilegales como la zoofilia o el consumo de sustancias (hay Amos que obligan a sus sumisas a consumir drogas porque tienen que obedecerlos), ya caemos en un pozo que puede costarnos caro a los que disfrutamos del BDSM sanamente. ¿Es que ser sumisa o sumiso implica necesariamente la pérdida de toda voluntad propia o cuidado físico y psíquico?

-Ser Dominantes con X000 años de experiencia no implica sabiduría ni la posesión de la verdad absoluta. Un Dominante muy respetado, quien fue mi maestro y hoy amigo personal, dice siempre que el BDSM está a nuestro servicio y no al revés, por lo tanto no puede decirse que haya peores o mejores sumisos y sumisas, o buenos y malos Dominantes y Dóminas, sino formas de entender el BDSM distintas y personales. Sin embargo esta premisa no justifica ni da sentido a aquellos falsos dominantes que más que vivir y experimentar sanamente el BDSM dentro de sus fronteras, lo que hacen es justificar sus barbaridades arguyendo que su visión, totalmente distorsionada, es tan válida como la de otros, aún cuando esta sea machista, cruel, vejatoria, zoofílica, etc. Además, nadie, absolutamente nadie, es poseedor de la verdad absoluta y no tiene derecho a decir que tal o cual sumisa o tal o cual Dominante está mal, es ignorante o no tiene idea de lo que hace, y esto ni siquiera los años pueden avalarlo.

4º. EL BDSM NO ES MACHISMO

  Tengo una entrada en el blog que precisamente habla de esto, aunque por desgracia la problemática persiste y el lado oscuro del BDSM sigue produciendo advenedizos que se escudan en él para saciar sus bajos instintos machistas, y esto está estrechamente vinculado con lo que he hablado hasta ahora, pues estos machistas, porque no se les puede calificar de otra cosa, abogan por un BDSM en el cual las sumisas son criadas, han de renunciar a sus vidas, a su voluntad, a su familia y amigos y entregarse enteramente a ellos a ojos cerrados, servirles en su casa como empleadas y en su cama como putas.
  Demás está decir que esto no es BDSM sino maltrato, y el BDSM no es ni maltrato ni machista, no es un instrumento para hacer de una mujer una sierva sólo semejante a las criadas del Medievo, es para disfrutar, vivir de forma distinta y experimentar prácticas bajo ciertas normas, pero sin perder de vista que es una relación de dos, no de uno.

5º. RESPETO AL CSS

  Consenso, seguridad y sensatez son más que palabras, son las bases sobre las que se sienta todo nuestro colectivo, y el respeto a las mismas es imprescindible. Sin embargo, y según me han dicho, parece que estas tres columnas están perdiendo valor y se están olvidando por completo. Que lamentable, francamente, es muy triste y me duele pensar que, a no mucho tardar, el BDSM perderá esta esencia y seremos muy pocos los que continuemos ejerciendo y promulgando prácticas sensatas/sanas, seguras y consensuadas, y todo lo que un día fue el BDSM terminará perdiéndose.

6º. RECOMENDACIONES

  Quizás no lo sepáis, pero existen dos fuentes muy fiables de conocimiento sobre el BDSM: La primera es Wikipedia, página que contiene un artículo sobre BDSM completísimo y avalado por Dominantes/Dóminas y sumisas/sumisos de renombre. Y en segundo lugar, y quizás esta sea la mejor de las dos, la revista online Cuadernos de BDSM, es de consumo gratuito y cuenta con la participación de personalidades reconocidísimas dentro de nuestro colectivo que han querido sumar su pluma para concienciar, educar y dar a conocer todo nuestro mundo.



Y por supuesto el linkado blog de mi amigo y maestro El Faro:



Dedicado a los Dominantes, Dóminas, sumisas, sumisos, sádicos y masoquistas que luchan contra esto

Sirius B

domingo, 16 de agosto de 2020

Edulcoremos un poco: Hablemos de amor y BDSM



  Si hay algo que desde pequeño me ha inculcado mi padre es que el respeto se gana, no se impone, y lo mismo sucede con otros sentimientos como el afecto, la admiración, el cariño o el amor, principio que no sólo se aplica en las relaciones sentimentales o de pareja, sino en todos los ámbitos de la vida. Entonces yo me pregunto: ¿Por qué hay  Dominantes que actúan fría y egoístamente con sus propiedades? ¿Por qué intentan imponer la entrega de la sumisa a través de actitudes autoritarias, distantes y que rayan la delgada línea de la crueldad? ¿Será que se creen que ser un buen Amo significa palos, humillaciones, insultos y ser gélido como un iceberg?
  Hay muchos Dominantes que se piensan que cuando se cruzan con una sumisa, aunque esta no sea su propiedad ni tenga intención de serlo, han de reverenciarlos, referirse a ellos como mi señor y entregarse como si fuesen suyas, de modo que las tratan con vulgaridad, despotismo y una autoridad a veces desmedida y, desde luego, inmerecida. No es mejor Dominante quien actúa como un déspota distante, sino quien sabe conquistar la mente y el alma de la sumisa, ganarse su respeto y por lo tanto su entrega. Y he aquí la diferencia clave entre los Dominantes payasos y los auténticos.
  Así, y gracias a señorucos como estos que, con el respaldo de novelas y relatos eróticos donde se retrata a los Dominantes como personajes fríos, traumatizados y sin capacidad de sentir afecto (no existe ejemplo mejor que las dichosas 50 Sombras), sostienen que en el BDSM no hay espacio ni para el cariño/amor, ni tampoco para el romanticismo o la ternura. ¿Y qué es el aftercare, hijos míos? ¿No hay espacio tras una sesión para cuidar de nuestra propiedad, para ayudarla a sentirse bien, para mimarla y aliviar el dolor y el esfuerzo físico y emocional al que la hemos conducido con nuestra dureza, fuerza y autoridad? La respuesta de esos payasos es que no, que la sumisa tiene que aguantar porque para eso eligió ese rol, y como sumisa que es prácticamente ha nacido para eso. Muy Mal, sólo puedo decir esto.
  En esta entrada pretendo, como habrá podido apreciarse, dejar muy claro que un poco de azúcar en el BDSM no está mal y es perfectamente viable, y que los Dominantes no somos unos locos apáticos y déspotas hechos para maltratar, humillar y vejar a nuestras propiedades sin ton ni son.

1º. ¿QUIÉN ES EL AMO DÉBIL?

  Siempre he pensado que el miedo a enamorarse o tratar con afecto, cariño o ternura a una sumisa radica principalmente en el pánico que tienen algunos Dominantes de ser vistos como personas débiles, como si actuando con calor o cariño las sumisas les dejasen de ver como figuras de poder o autoridad. Nada más lejos de la realidad, basta con ver la relación entre los padres y los hijos, o entre un alumno y un profesor por el que se puede sentir respeto, aprecio o admiración, son figuras de poder y autoridad que, salvo que suceda algo muy grave y en contadas excepciones, se han ganado estos sentimientos con su comportamiento y actitud, no a golpe de grito.
  Como llevo dejando claro desde el principio del blog, a mi entender ser un buen Amo no pasa por el maltrato injustificado y la humillación desmedida, sino que depende de la justa mezcla entre sal y azúcar, es decir, saber muy bien cuando mostrarse como esa figura de poder o fuerza, cuando castigar y corregir, cuando guiar y orientar, cuando ser amigo y pareja y cuando Amo y señor.
  Desde que salí de la mazmorra he defendido, y así seguiré haciéndolo hasta que se me demuestre que estoy equivocado,  que la mejor vía para alcanzar la meta de la sumisión de nuestra propiedad no es ser frío y déspota, sino mostrarse como alguien equilibrado, alguien que no tema demostrar sus sentimientos por miedo a parecer débil, alguien que no castigue un buen gesto de su propiedad con un desprecio, sino con una caricia o un gesto amable, que fomente la sumisión y no la convierta en una obligación impuesta por el miedo a una reacción negativa, y ello porque la línea que separa el BDSM del maltrato puede cruzarse con mucha facilidad si no se tiene autocontrol y dominio sobre sí mismo.
  Los Amos débiles no son aquellos que se muestran como los humanos que son, sino los que actúan como máquinas sin sentimientos, y ya no sólo en una relación BDSM de pareja, sino incluso en una simple relación D/s circunscrita sólo al ámbito sexual y a las sesiones esporádicas. Recuerdo que en mis primeras charlas, hablé con una Dómina que es sádica, y ella fue quien me dijo que BDSM y romanticismo no eran incompatible, que para todo había tiempo pues todo tenía su momento y su lugar.
  Es obvio que habrá personas más o menos frías porque está en su carácter, eso es inevitable desde luego, pero una cosa es ser frío o apático porque nuestra personalidad es así, y otra muy distinta es forzarnos a serlo porque creemos, erróneamente, que ser Dominante pasa necesariamente por ahí, y así nos granjearemos el respeto y la admiración de las sumisas.

2º. ¿Amor y BDSM?

  Dejaré a un lado temporalmente las relaciones esporádicas de BDSM y me centraré en las relaciones de pareja, bien sea con el BDSM limitado sólo al ámbito sexual e íntimo, o bien sean parejas que integran en su relación diaria el D/s de alguna forma (sea 24/7 o a medio camino de este). ¿Es posible que haya amor en este tipo de relaciones? Claro que sí, y sinceramente me cuesta muchísimo pensar que en una pareja, aunque sea entre un Amo y su sumisa, no exista amor. Hay quien pensaría que el amor implica la muerte de la dominación y de la sumisión, y yo le diría que no, porque la forma de demostrar amor en este tipo de relaciones es precisamente mediante el BDSM.
  Tengo la sensación que, como dije hace un par de entradas, la necesidad de algunos de los miembros de nuestro colectivo de distanciarse lo más posible de las relaciones vainillas alcanza tal cuota de intensidad, que de pleno se privan de experimentar el amor en una relación de pareja-BDSM y todo por pensar que el amor implicará ser vainilla.
  A mi criterio, y así me gustaría aplicarlo cuando encuentre mi sumisa, el BDSM es una forma alternativa no sólo sexual, sino sentimental, ya que la intensidad con la que se experimentan los sentimientos, ese vínculo potente, esa confianza casi inquebrantable que se forja a lo largo de las sesiones y gracias al respeto del CSS y del CRS, son formas alternativas de experimentar el amor mucho más profunda que las relaciones vainillas, y ahí, amigos y amigas, radica la principal diferencia entre nosotros y los vainillas.
  Sí, es muy posible que alguien sostenga que los vainillas pueden perfectamente aspirar a lo mismo sin necesidad de meter BDSM por medio, pero lo cierto es que la intensidad ni de lejos será igual, la confianza, el vínculo Amo/sumisa, el respeto a las normas consensuadas en la relación, que erigen un marco seguro en el que moverse y experimentar al máximo las emociones, es algo irrepetible. La diferencia la encontramos en la entrega, precisamente en la sumisión y en la dominación, ninguna mujer vainilla se entregará del modo en que lo hace una sumisa, y ya ni qué decir una esclava, y ningún hombre vainilla se implicará tanto en el cuidado, la protección y el amor a su pareja como sí que lo hace un Amo para con su propiedad.
  Quizás hallamos más respuestas a esto en las bases del BDSM, en sus protocolos, en sus actuaciones, en la palabra de seguridad, en la responsabilidad de ambas partes, en el compromiso y en la implicación que conllevan este tipo de relaciones, pues no hay que perder de vista que dominar a una persona, someterla o bien esclavizarla, comporta una responsabilidad casi sagrada. Y lo mismo en la otra dirección, someterse y entregarse a una persona a ojos cerrados, tras comprobar y saber que dicha persona es digna de ello, supone casi un acto de fe que magnifica, ipso facto, cualquier sentimiento que pueda sentirse hacia esa persona, y no nos llamemos a error, si hay alguien que ama intensamente, con todas las consecuencias que eso acarrea, esa es una sumisa, y para ello sólo me remitiré a lo que se conoce como la mirada de la sumisa, una visión que encandila a los Dominantes y que muchos aspiran a experimentar dado que vista desde arriba es algo mágico, tan mágico como la atmósfera creada por el propio Amo.
  En definitivas cuentas, quienes piensan que el amor, la ternura o las emociones más propias de los vainillas no tienen su espacio en el BDSM y sus relaciones, se equivocan estrepitosamente. Aquellos Dominantes que se dicen grandes y fantásticos por ser déspotas, fríos y distantes, que se ganan el “respeto y la devoción” de su propiedad a gritos, vejaciones y desprecios, sólo propiciarán que personajes como Cristian Gray sean el paradigma de lo que somos, el arquetipo y el molde en base al cual se nos juzga, y generarán sumisas dañadas, mal enseñadas, sin voluntad ni valores propios.
  ¿Cómo, en conclusión, conseguimos ser buenos amos? Conociendo a la persona y a la sumisa por igual, y no perdiendo de vista lo que siempre digo: Somete a la sumisa respetando a la persona, y me permitiré añadir que, en los casos de relaciones sentimentales no hay que perder de vista que nuestra sumisa es nuestra pareja, y nuestra pareja es nuestra sumisa.

Nota: Por favor, quiero recordar que aunque hable de Amos y sumisas, es porque escribo desde mi punto de vista, ello no implica que en nuestro colectivo todo se reduzca a heterosexualidad, sino que existe la misma diversidad que en la vida.

Sirius B

sábado, 15 de agosto de 2020

Sobre el respeto a los límites



  He hablado muchas veces sobre el respeto, algo que sin embargo es importante ya no sólo en el BDSM, sino en todas nuestras relaciones humanas, respeto a nuestras decisiones o a las de otros, respeto a nuestra libertad de pensamiento y a las de otros, a nuestra forma de sentir o a las de otros, etc. Es por esto que junto a los tres pilares fundamentales (CSS), integro junto a la confianza y a la sinceridad el respeto como parte de ese exágono de normas básicas en el BDSM.
  Hay mucho sobre lo que podría explayarme en relación al respeto dentro del BDSM, pero en esta ocasión quiero hablar en concreto sobre el respeto fundamental de los límites y como bajo ningún concepto estos pueden verse atropellados de modo alguno por ninguna de las partes. Porque sí, no sólo la parte sumisa puede tener límites, sino que la parte dominante también, y en ambos casos son igualmente respetables.
  Estructuraré la entrada en dos grandes bloques: En el primero explicaré lo que son los límites y su relevancia, y en el segundo la trascendencia que tiene el respeto a los mismos y como la indebida intransigencia puede estropear toda la relación D/s y el vínculo de confianza y seguridad que se haya generado en ella. Me gustaría puntualizar que aunque yo hable de Dominantes y sumisas, como bien he dicho en muchas oportunidades, ello es porque soy heterosexual y son los roles que mejor conozco, lo que no implica que en el BDSM, como en la vida, exista variedad y lo que aquí digo no sea aplicable a Dóminas y sumisos por igual.

1º. LOS LÍMITES

  Cuando pensamos en el BDSM y sus prácticas, no es difícil darnos cuenta de la variedad que existe de ellas y la peligrosidad que tienen arraigada algunas, lo que propicia que no todas sean del gusto de la totalidad de nuestro colectivo, sin olvidar que entre los miembros existe también una inmensa diversidad, siendo quizás la más distintiva aquellos que practican únicamente D/s o bien únicamente sado.
  Frente a este panorama, se hace preciso por tanto crear un medio de garantizar que el BDSM esté para el goce y disfrute de quienes lo practicamos, con independencia de si queda circunscrito sólo al ámbito sexual o como forma de vivir nuestras relaciones. Para ello existen los límites, que no son otra cosa que las fronteras que se pueden llegar a trazar para que la relación BDSM, del tipo que sea, se desarrolle de forma sensata y segura sin traspasar esas barreras previamente establecidas y así, en ese entorno delimitado, vivir al máximo la experiencia y disfrutarla en plenitud.
  Podemos definir, en consecuencia, los límites como ese conjunto de barreras, muros, como quiera llamárseles, con las cuales trazamos una zona de confort en la cual aspiramos a experimentar el BDSM y todo lo que puede aportarnos de forma segura y sensata. Estos límites pueden ser muy variados, y dependen de los gustos y preferencias de cada miembro de la relación, de forma que se hace muy recomendable conocer las prácticas que existen en el BDSM, no de manera exhaustiva, pero sí a grandes rasgos con tal de crearnos una lista de límites y preferencias, siendo los primeros los más importantes.
  En mi caso, por ejemplo, son límites infranqueables la familia, las amistades, la economía y el trabajo, o sea, yo no intervendré en ninguno de estos ámbitos de la vida de mi sumisa (cuando llegue), al menos no de motu proprio, y si llego a hacerlo, porque ella así me lo pida, lo haré sólo en la economía y en los estudios o el trabajo, mas nunca en sus amistades o su familia. Otros límites infranqueables en mi caso son los juegos con agujas, con sangre o fuego, así como la coprofilia y la lluvia arcoíris.
  Puede suceder, porque así he conocido casos, de personas que tenían establecidas ciertas prácticas como límites a priori, pero cuando, por cualquier motivo, han terminado experimentándolas (siempre por propia decisión desde luego) las aceptan y fomentan su práctica en la relación. A estos me gusta conocerlos como límites blandos, es decir, a diferencia de los infranqueables estos pueden variar su estatus de límites y transformarse en una práctica. Por ejemplo, uno de mis límites blandos es el uso de mi sumisa del cinturón de castidad, o bien el animalismo, o los juegos médicos o el empleo de máscaras en los roles.

2º. EL RESPETO A LOS LÍMITES

  Una vez hemos establecido nuestros límites, y tenemos claro cuáles de ellos son infranqueables y cuáles podríamos traspasar en un momento determinado, es fundamental que se lo hagamos saber a la persona con quien pretendemos establecer una relación BDSM del tipo que sea, ya que son estos, en combinación con el conocimiento que de nuestra persona tenga la otra parte, la que nos ayudará a crear la magia, esa atmósfera que se genera cuando ambas partes asumen sus respectivos roles.
  Bajo mi criterio, es fundamental que el Dominante conozca los límites de la sumisa, de esta forma, y conociéndola previamente como persona, podrá convertirse en un Amo completo, alguien que no sólo conoce las fronteras dentro del rol, sino también los gustos y preferencias de la mujer tras aquel. Del mismo modo, si hace conocedora a la sumisa de sus gustos, preferencias y límites, podrá contribuir a que ella desempeñe su rol de una forma más eficiente y placentera para el Amo, contribuyendo así a crear un clima D/s perfecto, exquisito y fantástico para experimentar, vivir y disfrutar cada uno en su rol.
  Para conseguir lo anterior, resulta crucial que el Dominante respete los límites de la sumisa dado que, de hacerlo correctamente, generará en ella una sensación de confianza y tranquilidad que la hará sentirse completamente suya, sabrá que en su señor puede confiar, que la conoce de tal modo que puede dejar la seguridad de la sesión, y de todo aquello que le ceda, en sus manos sin pensárselo demasiado.
  Otro efecto que conlleva el respeto a los límites, y su consiguiente clima de confianza y seguridad, es la salud y estabilidad emocional y mental de nuestras propiedades. Si nuestra sumisa sabe que puede confiar en nosotros, que respetamos sus límites, que la respetamos como persona, estará tranquila, serena, podrá dedicar su mente, desposeída ya de toda tensión o miedo, a crear nuevas formas de crecer como sumisa y como persona, lo que redundará en una mayor entrega hacia su Amo, y por tanto una actitud positiva de aquel para con ella, lo que incrementará las posibilidades de tener una relación BDSM sana y placentera para ambas partes.
  Sin embargo, si de buenas a primeras el Dominante desoye los límites de su sumisa, no los respeta, le exige cambios y renuncias sólo por absurdo y necio egoísmo, porque no le complacen, si impone su voluntad y sólo se hace lo que él quiere, cuando él quiere y como él quiere, lo que provocará será una atmósfera privada de toda confianza, basada en el miedo y la imposición desproporcionada e irrespetuosa, perjudicará emocional y mental mente a su propiedad y, ya cuando se aburra de ella, la dejará reducida a una persona triste y destrozada, insegura de sí misma y sin motivación alguna para seguir adentrándose y conociendo este mundo nuestro y su propio mundo interior.
  Jamás, bajo ningún concepto, una sumisa puede renunciar a sus límites infranqueables, y sólo si ella lo desea puede romper las barreras de sus miedos y abrirse a romper con sus límites blandos. Nunca una sumisa puede permitir que un Dominante cualquiera, sólo porque se dice ser Dominante, haga con ella lo que quiera, la haga renunciar a sus principios y le diga que porque tiene más o menos límites, o porque estos le gustan más o menos, es una mala sumisa, o la compare con otras que, bien por desconocimiento, bien por inseguridad, bien por estar mal enseñadas, permiten que los Dominantes hagan con ellas lo que les plazca e incluso las obliguen a renunciar a sus propios límites, convicciones, sentimientos y pensamientos.
  Así como antes de dominar a nadie un Dominante debe dominarse a sí mismo, una sumisa antes de someterse a alguien ha de someterse a sí misma, entregarse y ser fiel a sus principios, límites e ideas, y del mismo modo, el paso previo de respetar a un señor es respetar su propio señorío interior.

Sirius B

Sobre el collar y su poder

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