Existen tres pilares
sobre los cuales se sustenta el BDSM, pilares que todo practicante debe conocer
y grabarse a juego en su cabeza si lo que quiere es disfrutar sanamente de este
fantástico e increíble mundo nuestro, estos principios son: Consenso, seguridad
y sensatez. Sin embargo, y como suelo decir, sin ánimo de dármelas de erudito,
hay otras tres columnas que si bien son secundarias, se encuentran al mismo nivel
que las anteriores, tanto así, que yo diría incluso que las complementan y que
sin ellas tampoco puede haber BDSM sano, ya que si cualquiera de estas tres se
incumplen, las bases se vienen abajo, me refiero al respeto, la confianza y la
sinceridad.
1). Sinceridad. Algo que las relaciones BDSM tienen en común
con las relaciones vainillas es la comunicación, la cual ha de cimentarse sobre
una sinceridad absoluta; no obstante en el BDSM ésta sinceridad se torna aún
más relevante y trascendente, ya que de carecer de ella cualquier mínimo
malentendido, cualquier mínima situación incómoda y desagradable, puede suponer
que todo se trastoque, que la relación pierda su esencia y que el consenso se
vea trastocado, porque si se presta de forma viciada, simplemente por complacer
a la otra parte, ya no es consenso libre y voluntario, ya no habrá disfrute, no
habrá placer, y por lo tanto ya no hay BDSM.
Y la sinceridad ha
de ser mutua, es decir, bidireccional, no basta que el Amo exija de su sumisa
sinceridad absoluta si él no la tiene, ya que cabe recordar que a un amo no se
le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece, y si al Amo en cuestión no
le apetece llevar a cabo cierta práctica o no le resulta agradable cierta situación,
ha de decírselo a su sumisa, no en vano la sinceridad es vital, y el Amo ha de
ser un ejemplo en todo para su sumisa.
Así mismo, sin
sinceridad y con el consenso por tanto viciado, la seguridad se ve igualmente
afectada, en tanto en cuanto la sumisa, por ejemplo, que detesta la suspensión
o no le resulta placentera guarda silencio sólo por absoluta complacencia a su
Amo, no expresa su desagrado, de modo que el Amo sigue practicándola sin
conocer la contrariedad; de esta manera también se viene abajo la sensatez, ya
que la actitud de la sumisa al negarse a desvelar su incomodidad es insensata, y
la conducta del Amo en consecuencia también.
2). Respeto. Creo que este punto es de pura lógica, de
sentido común, y algo exigible en toda relación humana sea de familia, de
amistad o de pareja; una vez más, no obstante, el respeto cobra una fuerza y
una trascendencia crucial en el BDSM, en tanto en cuanto es una pieza
fundamental del juego en muchos ámbitos: Respeto mutuo entre Amo y sumisa
dentro y fuera de los roles, respeto de la figura del Amo por parte de la
sumisa ya en el rol, respeto del Amo hacia los límites de la sumisa y hacia la
palabra de seguridad, etc.
El respeto se
conjuga de miles de formas con las tres bases del BDSM y con la sinceridad, de
hecho si no existe respeto ya de base no existirá sinceridad, y por ende,
tampoco consenso, seguridad y sensatez, y en consecuencia tampoco BDSM ni
relación alguna posible entre Amo y sumisa.
3). Confianza. He aquí la tercera columna y tal vez la más
importante y la que enlaza y vincula a todas las demás, pues la confianza es el
punto de partida de una relación, y en una relación BDSM con aún mayor razón,
ya que sin confianza entre Amo y sumisa no hay juego posible, no hay vínculo y
por lo tanto tampoco BDSM.
Ha de existir
confianza recíproca, y ella se construye poco a poco entre Amo y sumisa, y tal
vez aquí es donde entran en juego los demás principios esenciales: La confianza
provee sinceridad y hace que nazca respeto, y al mismo tiempo que van surgiendo
la sinceridad y el respeto la confianza se va retroalimentando, ya que si la
sumisa respeta a su Amo lo verá con más confianza y con la confianza llegará la
sinceridad; por otro lado, con la confianza llegará el consenso, la seguridad y
la sensatez, y al igual que sucedía con la sinceridad y el respeto, la
confianza propicia el fortalecimiento del triángulo SSC, pero a su vez estos
también brindan trascendencia a la confianza, ya que el consenso actúa como una
muestra de confianza en tanto en cuanto con él llega la entrega de la sumisa,
sucediendo lo mismo con la seguridad y la sensatez, dado que si el Amo actúa
con cuidado (seguridad) y se muestra sensato, la confianza de la sumisa en él
crecerá y será del todo afianzada.
Como vemos el hexágono
que se forma entre respeto, confianza, sinceridad, consenso, seguridad y
sensatez es un círculo que propicia una sana relación BDSM, que en definitivas
cuentas es lo que se busca; por supuesto de sobra está decir que como en todo,
estas bases han de aplicarse en ambas direcciones, ya que no sólo la sumisa
asume riesgos (aunque en efecto es la que más riesgos toma), sino que también
el Amo se puede ver en una situación difícil o comprometida por una mala
sumisa, que existen aunque el mundo no las conciba.
Sirius B
Concuerdo con usted en que esos tres principios que trata, sinceridad, respeto y confianza, son fundamentales en cualquier tipo de relación pero más en una relación BDSM porque la sumisa en este caso debe confiar que cuando esté a "merced" de su amo podrá confiar plenamente en que todo va a ir bien. Y por supuesto como usted ha comentado, por parte del dominante también es imprescindible porque podrá saber al máximo si la relación va por buen camino.
ResponderEliminarMe alegra ver que tienes las ideas claras respecto de tu rol, estimada amiga, eso te ayudará muchísimo a evitar caer en las malas manos de un dominante payaso o en las de un falso dominante.
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