viernes, 17 de marzo de 2023

Sobre el collar y su poder

 

  El título de la entrada es muy ilustrativo, de modo que no cabe hacer puntualizaciones ni dar excesivas explicaciones respecto al mismo dado que, al menos para los auténticos miembros de este colectivo, la significación, el poder, la simbología que tiene el collar no es algo que deba tomarse a la ligera, muy por el contrario, tanto asumir el collar como otorgarlo, bien sea por imposición o por petición, trae consigo una serie de responsabilidades por la parte Dominante y obligaciones para la parte sumisa, y viceversa.

  En este post tengo como objetivo poner de manifiesto, sirviéndome de mi propia experiencia reciente como de variados artículos que he leído al respecto, mi propia visión del collar la cual, sin perder la esencia misma y básica emanada del propio BDSM, puede diferir tenuemente de la apreciación que sobre el mismo se tiene, aunque no por ello es menos válida que las demás pues como siempre he dicho, el BDSM, y como en este caso sus elementos, puede vivirse y experimentarse como bien uno prefiera, eso sí, sin perder de vista nunca el CSS ni el CRS.

  El post estará dividido en cuatro partes, a saber: En primer lugar, y de forma muy sucinta, daremos un contexto al collar, un par de pinceladas sobre su posición en la historia y cómo esto a impactado en nuestra visión del mismo. En segundo lugar, mi visión del collar, cómo para mí es más que un simple símbolo. En tercer lugar, explicaré la implicación que tiene el collar en la relación D/s y el vínculo que con él se genera. Y, por último aunque no por ello menos importante, los distintos tipos de collar que a mi criterio existen, o al menos las connotaciones que podemos darle.

  Como siempre digo, todo lo que aquí voy a desarrollar está redactado bajo mi propia perspectiva, desde mi propia experiencia y de las distintas publicaciones relativas al collar que he leído. No pretendo, por lo tanto, ser una cornucopia de verdades absolutas, sino transmitir mis conocimientos, mi punto de vista sin más pretensión que el compartirlo.

 

1º. UN POCO DE CONTEXTO

 

  Para nadie es ajeno que el collar como tal es un poderoso símbolo en nuestro colectivo, un símbolo que viene a dejar clara la relación entre el Amo y su propiedad, es la materialización misma del sentimiento de posesión que comparten ambas partes de la relación (sea del tipo que sea). Pero ¿de dónde nace este significado? ¿por qué usamos un collar para marcar a nuestra propiedad como nuestra?

  Remontémonos brevemente a la Antigua Roma, donde es por todos bien sabido la esclavitud urbana existía gracias, principalmente, a la cantidad de cautivos que los ejércitos romanos traían de sus conquistas, cautivos que, por supuesto, jamás podían tener la misma consideración de un romano como tal. De esta cultura es de donde se consiguió el collar mejor conservado del mundo y la historia, el collar Zoninus.

  El collar Zoninus es una pieza histórica datada del siglo IV d. C., el único collar conocido que todavía contiene una etiqueta de su anillo de cuello de alambre de hierro. También actúa como el ejemplo perfecto de esclavitud urbana durante el Imperio Romano cristiano. Tiene una gran inscripción en el cuello del mismo que reza "Fugi. Tene Me. Cum Revacaveris Me D. M. Zonino, Accipis Solidum", que se traduce como “"Me he escapado. Atrápame. Si me devuelves a mi maestro Zoninus, recibirás el pago de un Solidus", esto venía a decir, en esencia, que el esclavo se había fugado y que, con toda probabilidad, volvería a hacerlo.

  Este tipo de collares eran más bien una condena, un castigo para quienes se veían en esta situación, eran de hierro ya que de esa forma se garantizaba que fuera inamovibles o el esclavo en cuestión no pudiera quitárselo. Sin embargo, también hay indicios de collares extraíbles, tal vez pensados para que el portador pudiera sacárselos una vez alcanzara su libertad. Pero claro, no todos tenían esta fortuna, y los que llevaban el cuello adornado con uno similar al Zoninus sabían que el peso del mismo los acompañaría por el resto de su vida, serían eternamente propiedad de una persona, nada más que una pertenencia que, con algo de suerte, tendría algún privilegio si su amo se sentía misericordioso o poseían un mínimo de consideración.

  Por supuesto, el collar se transformó en un símbolo de esclavitud, en un símbolo de pertenencia, una idea que con el tiempo se asentó en el imaginario y subconsciente colectivo y se fue transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días, donde la connotación bárbara de sus orígenes, al menos en nuestro colectivo, ha sido sustituida por algo menos agresivo, aunque en esencia el espíritu del collar como signo inequívoco de propiedad sigue presente.

 

2º. EL COLLAR ENTRE NOSOTROS: MUCHO MÁS QUE UN MERO SÍMBOLO

 

  De todos los símbolos que tiene el BDSM no puedo negar que para mí el collar es el más poderoso, el más hermoso y el que más respeto me merece, después de todo, y de hacerse bien, podemos conseguir que el collar se lleve física, psicológica y emocionalmente, dicho de otra forma, si somos buenos Amos y Amas, si ayudamos a nuestra propiedad a crecer, si logramos someterlo o someterla en mente, cuerpo y alma, lograremos que el collar se lleve alrededor del cuello, y de forma invisible en la mente y el corazón.

  Es un símbolo de poder, ya que cuando se lo imponemos a nuestra propiedad consagramos y materializamos nuestra posesión sobre ella, nuestro dominio sobre su cuerpo, mente y alma, es la cristalización misma de nuestro poder sobre ella o él, es un recordatorio permanente del vínculo, de la unión y el lazo que nos une. A mi criterio, el collar es para nosotros, lo que un anillo es para los vainillas. Es más, existen anillos con la forma de collares que se pueden obsequiar a nuestra propiedad.

  Es un objeto hermoso, lo es, y aunque los hay más o menos bonitos, no podemos negar que la visión de nuestra posesión a nuestros pies, o esperándonos sobre la cama de rodillas, con el collar que le hayamos impuesto adornando su cuello, es una visión del todo increíble y emocionante. Nunca antes experimenté una sensación similar a la que sentí el día en que le impuse el collar a mi ya ex sumisa, un sentimiento de emoción, de poder, de unión brutal, y el tacto del adorno en su esbelto cuello… en fin, quien lo ha vivido sabe de lo que hablo, y quien no lo ha hecho todavía, no sabe lo que se ha perdido.

  Esto lo hablo desde mi posición de Dominante, sin embargo, he conocido sumisas que sienten un gran respeto por el collar, tanto así, que existe una expresión quasi poética para llamarse entre sumisas, y digo entre sumisas porque ha sido a ellas a las que se la he escuchado, aunque imagino que entre sumisos será igual: Hermanas de collar, haciendo referencia precisamente a este elemento tan característico que une a las propiedades incluso entre ellas.

 

3º. LA TRASCENDENCIA DEL COLLAR EN LA RELACIÓN

 

  Creo que no hace falta que reitere la idea que he querido dejar clara a través de la presente entrada, esto es, la importancia del collar en nuestras relaciones y el impacto que, siempre a mi juicio, tiene este elemento entre un Amo y su propiedad. Es por esto que en este apartado me gustaría profundizar más en esta cuestión, revisar de un modo más detenido la trascendencia psicológica y emocional que el uso del collar aporta al vínculo Amo/Ama y sumisa/sumiso/esclava/esclavo.

  Así pues, y como punto de partida, me gustaría dejar bien claro que el collar no es un objeto vulgar y ordinario que sirve para parecer más Amo/Ama o ser más o menos guay ante nuestro colectivo, no es un objeto para tomarlo como un trofeo o para ir poniéndolo o aceptándolo a lo loco. Esto va muy ligado a otra idea que siempre he dejado clara en este blog: Ser Amo/Ama no es algo trivial, no es un juego sin más, tomar posesión del alma, mente y cuerpo de una persona es un asunto serio, algo que implica responsabilidad, sensatez y compromiso, y no hay mayor materialización de esta idea que la misma imposición/entrega del collar. Cierto es que podemos usar distintos collares para distintas fases (esto lo veremos en el siguiente punto), pero es igualmente cierto que el collar no se entrega porque sí, no se conoce a una persona y a las dos horas se le está entregando un collar, y esto quiero que quede indiscutiblemente claro: El collar no es un juguete como pueden serlo unos grilletes o esposas, un collar es un elemento serio, que lleva aparejado responsabilidades y obligaciones como el propio rol de Amo/Ama.

  Dentro de esta idea, lo mismo es de aplicarse a las sumisas/sumisos, aceptar un collar ha de ser una idea muy meditada, se ha de estar preparado para hacerlo, no es cuestión de aceptar sin más y ciegamente un collar impuesto por el Amo/Ama, él o ella ha de sentir que el collar es una extensión material de su entrega, es decir, la consagración misma de la posesión del Amo/Ama, no una decisión aleatoria que viene en un momento determinado porque sí, está chulo y me gusta. Como dije en el párrafo anterior, el collar ha de sentirse alrededor del cuello, pero también en la mente y el corazón.

  De esta forma, el collar, y como digo siempre a mi entender, ha de imponerse o pedirse cuando la relación y el vínculo esté afianzado, cuando la confianza, el respeto y la unión de ambas partes trascienda más allá de la piel, cuando la propiedad actúa con una mirada de su Señor/Señora, cuando la voz del Dueño/Dueña impulsa al sumiso/sumisa/esclava/esclavo a obedecer, o a sentir ese hormigueo de obediencia y entrega que un sumiso/sumisa bien conoce. Cuando se alcanza ese punto de unión, de vínculo, de conexión físico, mental y emocional, es el momento de pedir o imponer el collar.

  Lo que viene tras ello es increíble, de esas emociones y sensaciones que sólo el BDSM permite experimentar y sentir, esa comunión quasi mística que nos enlaza a quienes disfrutamos de este mundo, quienes lo disfrutamos y exprimimos al máximo.

  El collar, por lo tanto, supone el punto álgido entre un Amo/Ama y su propiedad, sea el tipo de relación que sea, siempre es un punto de inflexión, como dije antes, y reiterando el símil, una auténtica argolla de compromiso/matrimonio del mundo vainilla, sólo que en este caso, y de hacerse las cosas bien, el collar va más allá de un mero objeto en el cuello. Es más, existen rituales, ceremonias de imposición de collar, y en muchas ocasiones son auténticas bodas en nuestro colectivo, con invitados, sesión de fotos y hasta votos intercambiados, aunque los hay más sencillos, aunque no por ello menos válidos, una sesión especial, un instante íntimo, cualquier modo es único si sabemos cómo y cuándo ha de hacerse.

  Sin perjuicio de lo anterior, me gustaría incidir en el hecho de la relevancia que tiene entregar el collar, el cismo psicológico y emocional que para ambas partes supone introducirlo llegado el caso, siendo este la materialización misma de todas las obligaciones, deberes, responsabilidades, privilegios y derechos que los propios roles, una vez asumidos y consolidados, conllevan. Y así como actuar con desconsideración, insensatez e idiotez supone la diferencia entre un auténtico Dominante/Dómina de uno payaso y falso, utilizar el collar sin criterio ninguno, desposeerlo de su trascendencia y reducirlo a un mero elemento de presunción, hace que su utilización no sea más que una experiencia vacía y desposeída de todo vestigio de respeto, belleza y poder.

 

4º. TIPOS DE COLLARES Y SUS POSIBLES USOS

 

  Quiero que se tenga en cuenta, como siempre, que esto que explicaré en este apartado, así como todo lo que he desarrollado antes, es sólo desde mi perspectiva, no pretende ser la verdad absoluta ni una certeza indiscutible, pues, como diría mi amigo y maestro El Faro, el BDSM está a nuestro servicio y no al revés, por lo tanto mi forma de entenderlo puede ser la tuya, lector o lectora, o no coincidir en todo y sólo en parte, o ni siquiera eso y parecerte todo un soberano disparate. Aquí cada quien vive el BDSM y sus relaciones como mejor le parezca, y nadie puede decir que tal o cual práctica, o tal o cual forma de entender nuestro mundo está mal. Dicho esto, permíteme que te desglose un poco los tipos de collares que a mi parecer existen y el uso que de ellos se hace.

  En primer lugar, podríamos hablar de un collar de preparación que, como su propio nombre indica, está pensado para familiarizar a nuestra propiedad con la sensación de portar el auténtico, aquel que le impondremos definitivamente. Podríamos decir que se trata de un collar de prueba, el cual puede ayudar a decidirnos si realmente habrá o no collar, si la decisión ha sido precipitada o acertada, etc., es un instrumento valioso de conocimiento y experimentación, al mismo tiempo que introduce a nuestra posesión en las sensaciones, físicas y psicológicas, que portar el collar trae consigo. Este collar, una vez impuesto el definitivo, puede quedar reservado para paseos y salidas, o para ocasiones en las que se prefiera llevar este a lucir el más estéticamente elaborado.

  En segundo lugar, encontramos un collar de adiestramiento o castigo, en este caso, y el nombre vuelve a ser orientativo, se trata de un instrumento de disciplina, un elemento que puede ser muy útil cara a diferenciar los auténticos actos de disciplina de aquellos que son juegos más de placer. En mi caso, por ejemplo, tengo uno que es levemente más ancho que los demás y confeccionado con un material levemente más rígido, no es excesivamente incómodo, pero sí lo suficiente como para que su uso no sea agradable.

  Y, por último, aunque desde luego no por ello menos importante, el collar, así, sin más, sin apellidos, sin matices, sin apelativos, será ese collar que le impondremos a nuestra propiedad como si de una alianza de matrimonio se tratara, ese símbolo de nuestra posesión y de su entrega, de nuestro compromiso a cuidar de él o de ella y de atesorar lo que nos dé, y del suyo a darnos todo cuanto le sea posible, mente, alma y cuerpo. Ese signo del vínculo que queda más que establecido, el cénit de la relación D/s.

  En este caso yo recomiendo un collar bonito, o visualmente diferente, algo que guste portar a la propiedad, que no sólo el tacto la haga sentirse cómoda y gustosa de llevarlo, sino también la visión del mismo, por supuesto la elección caerá en nuestras manos, de eso no cabe ninguna duda, pero en esto, como en todo, es importante que tengamos en cuenta los gustos y preferencias de la persona que nos ha dado todo de sí de un modo tan incondicional y estremecedor.

  Como dije al principio de este ítem, esta es mi clasificación de los collares, y tampoco ha sido muy profusa en detalles ni pretendo aseverar que he descubierto América, sino dar unas pinceladas de un tema que, personalmente a mí, me parece un universo fascinante y cargado de matices. Como dije al principio, el collar me parece el elemento más poderoso y hermoso de cuantos componen nuestra colección de instrumentos y elementos representativos, un objeto cargado de simbología, significado y, en mi opinión, hasta algo litúrgico y místico dentro de nuestro mundo.

  Como siempre digo, lo demás está en vosotros y vosotras, en lo que más os guste, en lo que prefiráis. Igual consideráis que con un único collar basta, o con dos, o tal vez utilizáis cinco, diez, quién sabe, quizá este tema os parece una tontería mayúscula y me mandáis a chupar un limón, o… en fin, ya me entendéis, aquí cada quien decide cómo vivir, explorar y experimentar este mundo, y que nadie os diga que vuestra visión, vuestra forma de practicar y disfrutar del BDSM y el universo infinito de posibilidades que nos ofrece está bien o mal, simplemente sed vosotros y vosotras, dejaos llevar y nunca olvidéis que, eso sí, los límites están ahí para respetarlos, y recordad siempre las seis claves para una relación BDSM sana: Consenso, seguridad y sensatez, confianza, respeto y sinceridad.

Se despide hasta la próxima

Vuestro amigo

 

Sirius B 

martes, 14 de marzo de 2023

Un nuevo comienzo


Soy Sirius B, seguro que muchos que han seguido este blog durante el tiempo en que publiqué con cierta regularidad, y otros que han sido lectores ocasionales, se preguntarán qué fue de mí, por qué un día, hace casi dos años, desaparecí completamente. La respuesta es algo compleja, pero podríamos decir que hubo tres factores:

1º: Una caída en mi creatividad producida por una serie de circunstancias personales

2º. Un cúmulo de factores externos e internos que me llevaron de cabeza a una depresión, con las consecuencias que todos ya sabemos

Y 3º: La falsa sensación, quizá inducida por lo demás, de que ya no tenía más que decir, cosa que no es así.


No obstante, ya recuperado casi al 95%, habiendo reiniciado una nueva etapa en mi vida, que ha conllevado, por cierto, alcanzar la mejor versión de mí mismo, no sin esfuerzo, trabajo y muchas lágrimas y agotamiento mental, he decidido que va siendo hora de reactivar mi blog, una de las mejores ideas que he tenido nunca relacionadas con el colectivo al que pertenezco. Ya no tengo sumisa, tristemente, pero ello no significa que no tenga nada más que contar, nada más que decir, y me apetece mucho volver a compartir mi experiencia, conocimientos y opiniones con todo y toda aquel que quiera aprender de mí y adentrarse en este espléndido y mágico mundo que ofrece el BDSM.


Ya para terminar, diré que intentaré subir contenido tan regularmente como mis obligaciones familiares, sociales, laborales y académicas me permitan, un contenido que espero continúe ilustrando y ayudando a cuantos y cuantas lo necesiten.


Sin mucho más que decir, más que pronto reiniciaré esta nueva etapa con muchas ganas y ánimo, me despido hasta la próxima entrada

Vuestro amigo


Sirius B                

domingo, 4 de julio de 2021

El orgullo de ser su Amo y de tener a mi sumisa

 

 

  Como siempre digo, las relaciones BDSM son muchas y variadas, dependen de muchísimos factores, circunstancias y, por supuesto, de la voluntad de quienes se ven inmiscuidos en ellas, en cualquiera de los dos roles y sea cual sea su nivel de compromiso y entrega en la misma. En mi caso, la relación que desde hace 8 meses vengo a sostener con mi sumisa, Arwen, es de tipo 24/7, monógama, exclusiva y sentimental, pues nos hemos servido del BDSM para alcanzar un punto de confianza, compromiso, entrega y sinceridad que ninguna relación vainilla, que yo haya conocido, ha experimentado. Este nivel de estabilidad y entrega mutua, que ha echado abajo los cimientos de los prejuicios sociales y nuestros temores impuestos por nuestros respectivos pasados vainilla, nos ha permitido experimentar sensaciones y emociones intensas y potentes, cargadas de fuerza, pasión y, como he pregonado muchas veces en entradas anteriores, incluso respeto y amor. Esto me ha permitido adentrarme en un mundo hasta ahora desconocido, un mundo que, y como reza el título de la entrada, me ha descubierto el orgullo de ser un Amo y el tesoro de tener una sumisa, y no una sumisa cualquiera, sino una sumisa que para colmo me ama profunda y apasionadamente.

  Cualquiera de estos dominantes payasos que hoy por hoy pululan por las redes antisociales, y que abogan por un BDSM malsano y violento, seguramente se arrancarán los ojos si por casualidad llegan a leer esta entrada, eso si no lo hicieron ya con la titulada “Edulcoremos un poco: Amor y BDSM”, ya que para el común de estos falsos Dominantes, la posibilidad de compartir un vínculo sentimental con su propiedad les es del todo imposible, toda vez que para ellos lo primordial, lo prioritario es satisfacer su narcisismo a través del hundimiento y destrucción de sus propiedades, para luego desecharlas en pro de una nueva víctima a la que llevar a su destructivo mundo de azotes injustificados, maltrato psicológico y aniquilación de la autoestima.

  Pues bien, con la presente entrada vengo a demostrar, una vez más y sirviéndome de mi propia experiencia, cuan equivocados están estos payasos y como una relación-BDSM bien construida, monógama, exclusiva y sentimental puede funcionar mejor que su propuesta apática, violenta y malsana, cargada de inestabilidad y maltrato psicológico y emocional. Y esto lo haré a través de una serie de ítems cuya rúbrica ilustrará perfectamente el mensaje que quiero transmitir, alcanzando finalmente una simple y sencilla conclusión: Estoy orgulloso de ser el Amo de mi sumisa, y encima contar con el tesoro de su sumisión.

 

1º. PERRA DE UN SOLO DUEÑO

 

  Esta fue una frase dicha por mi sumisa hace mucho tiempo, pronunciada a propósito de la mutua fidelidad que nos profesamos desde el principio, y del rechazo que nos produce tanto la práctica de compartir como la de introducir a terceras personas en nuestra relación. Esta simple sentencia es la perfecta síntesis de lo que es BDSM y un vínculo sentimental: Por un lado, mi sumisa sabe que es mi propiedad, que es mi perra, y ella se siente de esa manera, lo vive y lo experimenta. Mientras que por otro lado, declara su intención de ser perra de un único Dueño, por lo tanto asevera que su amor, su entrega, su sometimiento se circunscribe única y exclusivamente a mí, además de ratificar que, tanto como límite dentro del BDSM así como candado dentro del vínculo sentimental, este es un principio básico e inalienable.

  Así, podemos ver como es perfectamente compatible tener un vínculo sentimental (amor) sin perder de vista ni un ápice de los roles que componen nuestro colectivo y el papel que cada uno de ellos debe desempeñar en la relación: Mi sumisa es mi perra, eso desde luego, pero ni yo ni ella tenemos la intención de permitir que juegue con otros o que otros jueguen con nosotros.

 

2º. MI SUMISA, MI ZORRA

 

  Esta fue una frase dicha por mí en una de las muchas sesiones online que hemos tenido, dejando bien claro que puede ser una zorra, una guarra y una calienta braguetas, pero sólo conmigo, con nadie más. ¿La razón? Odio que otros u otras toquen lo que es mío, lo que me pertenece y, por supuesto, mi sumisa es mía, es mi posesión y así la siento, la miro y la veo, y ella me lo hace sentir y vivir. Una vez más nos vemos frente a dos caras de la misma moneda, encontrando en una a la zorra que quiero que sea, y en la otra la exclusividad y fidelidad que quiero que me guarde como mi posesión más preciada, aquello a lo que más amo en este mundo. Ella es, en efecto, mi sumisa, mi zorra, pero lo que más atesoro y lo más importante que tengo.

 

3º. EL AMOR, UNA MOTIVACIÓN PARA HACERLA CRECER

 

  Me hace mucha gracia cuando algunos Dominantes sostienen que con amor no se puede ser un buen Amo, ya que a su parecer amar a nuestra propiedad supone la muerte de nuestra dureza e inflexibilidad, según aseveran, enamorarnos o amar a nuestras sumisas supone la castración de nuestro lado dominante. Nada más lejos de la realidad, para todo hay un momento, incluso aún no habiendo una relación sentimental, un vínculo amoroso con nuestra sumisa, en el BDSM se incorpora la ternura y el cuidado en nuestras prácticas a través del after care, aunque muchos chulos muy guays lo olviden.

  No obstante, y sin perjuicio de lo anterior, como siempre he dicho nuestras propiedades nos dan un tesoro tan bonito como es su entrega, su sumisión, la posibilidad de controlarlas y velar por ellas en determinados momentos y según los límites de cada cual. Por lo tanto, despreciar ese tesoro con frialdad, dureza e inflexibilidad permanente, es un insulto, escupir a la cara a quienes merecen todo nuestro cuidado, atención y respeto, ya que si alguien sabe lo que es amar de verdad, esa es una sumisa, toda vez que alcanza tal grado de fascinación y amor hacia su Señor, que se entrega en cuerpo, mente y alma para complacerlo en todo lo que él así desee.

  Yo amo a mi sumisa, y no me avergüenzo de ello, pues amar es algo maravilloso que no por ser Dominante me voy a privar de experimentar, pues es precisamente este sentimiento el que aviva cada una de las emociones y sensaciones que deseo experimentar (posesión, dominación, etc.), pero a la vez me hace ser más duro si he de castigarla por hacer algo indebido o desobedecerme dado que su sumisión, entrega y obediencia me hace sentir su amor, además de alentarme a velar por su bienestar físico, emocional y mental (deber de todo buen Amo) y asegurarme que esté bien en todo momento, guiarla, ayudarla a crecer y a evolucionar como persona y como sumisa.

 

4º. EL ORGULLO DE SER SU AMO

 

  Lo mejor de tener una sumisa que no sólo es nuestra por ser sumisa, sino que es nuestra en todos los sentidos incluso en el sentimental (nos ama), es que cada día se esfuerza un poco más en crecer, en ser cada día un poco más nuestra, en entregarnos más de ella en cada acción y decisión que toma dirigida hacia nosotros. Quien tenga esta fortuna, el de ser Señor de una sumisa que lo ama, sabrá a lo que me refiero… Es cegador, es asfixiante e intenso lo que estos tesoros nos hacen experimentar con su entrega, su miedo a fallarnos, su necesidad de sentirse nuestras, su natural dependencia sumisa amplificada por su amor, su sumisión pura y sincera…, son sensaciones, emociones, experiencias que convierten al BDSM en una forma increíble de experimentar un vínculo y una conexión emocional y mental que, aun en la distancia como es mi caso, nada tienen que envidiar al más intenso de los romances vainillas.

  El orgullo del que hablo aquí no se circunscribe únicamente a su comportamiento como sumisa, que en el caso de mi propiedad es impresionante y maravilloso, sino más al sentimiento de orgullo que nos hace sentir el vernos como receptores de tamaña entrega, confianza y amor… Y digámoslo claro, cualquier vainilla daría lo que fuera por recibir y experimentar algo como lo que el BDSM y nuestras sumisas nos obsequian con su amorosa entrega. En mi caso concreto, Arwen ha llegado a manifestar su intención de seguir creciendo y vinculándose a mí al punto de terminar convirtiéndose en mi esclava, y yo me pregunto: ¿Qué sentiré entonces, si hoy por hoy, sólo como mi sumisa, me transmite estas sensaciones?

 

5º. CONCLUSIÓN

 

  Quien afirme que una relación sentimental y el BDSM no son compatibles, no sabe lo que dice, después de todo se pierde dos grandes placeres difíciles de igualar: Tener la sumisión de una mujer que lo ama, y amar a una sumisa que se posee y domina. En mi caso, afirmo sin duda alguna, que después de conocer este vínculo, puedo afirmar lo que en su día con certeza aseveraba: No puedo amar sin BDSM, pero no puedo ser Amo de mi sumisa sin amarla

 

Sirius B

miércoles, 17 de marzo de 2021

Consejos para sumisas

  Tal como indica el título, y tal como lo prometí en mi última entrada, dedicaré esta a dar algunos consejos para sumisas, o bien chicas que quieran adentrarse en este mundo desde este rol. Ahora bien, creo que es pertinente que haga dos aclaraciones: La primera de ellas es que dedico esta entrada a las sumisas en particular porque soy hetero, y aunque existen sumisos (así como Dóminas) desconozco a alguno, aunque supongo que los principios y la esencia es la misma, lo que no quiere decir que sea de aquellos que sostienen que el BDSM es un colectivo meramente masculino (para más detalles, leed la entrada dedicada a mi primera quedada). Y, en segundo lugar, soy Dominante y mis consejos estarán orientados desde esa perspectiva.

  Ya por último, para cerrar esta introducción, quiero agradecer a las dos sumisas que me han dado parte de su tiempo y han aportado su punto de vista más personal. Ellas son Keilah, una sumisa lg que tiene una visión muy particular y propia del BDSM y que tiene ya dos años en esto. Y la otra, como no podía ser de otra forma, es mi adorada sumisa, Arwen, quien brindará la visión de una propiedad recién iniciada pero con un potencial enorme… Gracias a las dos. Y ya sin más, entremos en materia.

 

1º. CONSEJOS PARA UNA SUMISA: LA VISIÓN DE UN DOMINANTE

 

1). Aparta tus prejuicios. El BDSM no es el demonio de ojos negros que nos ha vendido la sociedad durante décadas, y ser sumisa no es en ningún caso algo denigrante ni retrógrado, es un modo de vivir y experimentar las relaciones y hasta el amor. De ninguna manera asumir un rol supone la pérdida de tu identidad como mujer/persona, al contrario, si llegas a buenas manos tu Señor sabrá enriquecerte y hacerte crecer no sólo como sumisa, sino también como mujer/persona.

2º. Abre tu mente. Es fundamental que mantengas una actitud abierta, al comienzo todos sentimos cierto temor, y es normal, estamos descubriendo todo un mundo repleto de posibilidades y sensaciones. Te encontrarás con muchas prácticas, ideas y conceptos, pero ni te agobies, esto no es ni una carrera universitaria ni un ciclo de grado, es una alternativa, una forma de entender el mundo diferente pero no por ello equivocada. Infórmate, documéntate, pero por encima de todo conoce, manten tu mente abierta, ni todas las prácticas son para todo el mundo ni todo el mundo entiende las cosas del mismo modo.

3). Infórmate, pregunta y busca lo que deseas en ti. Está claro que, y como te he dicho antes, es fundamental apartar los prejuicios, abrir tu mente y así informarte muy bien y sin sentirte mal por ello. Informarte te permitirá conocer el mundo al que deseas entrar, de modo que es crucial que lo hagas, al final del artículo te dejo dos links de información para que lo puedas hacer a través de fuentes confiables y apropiadas. Pregunta e indaga, yo, como muchos otros creadores de contenido (Dominantes, Dóminas, sumisas y sumisos), siempre estamos dispuestos a atender las consultas de quien esté interesado, recuerda que internet es un arma poderosa para ello, te proporciona un gran anonimato y así puedes consultar de forma segura. Pero ojo, informarte es importante, consultar también, pero no olvides que las respuestas más trascendentales están en ti, piensa, siente y busca en tus fantasías más recurrentes, así sabrás qué de todo lo que has leído te agrada y que no, esto será fundamental para fijar tus límites.

4). Fija tus límites y hazlos respetar. Fijar fronteras y tener límites es fundamental, y no sólo en el BDSM, sino en la vida en general. Conocerte a ti misma para poder fijarlos es importante, pero hacerlos valer es todavía más trascendental pues ¿de qué te vale tener límites si cualquier piltrafa que se etiquete como Dominante/Dómina te los va a pisotear? Recuerda, eres mujer/persona antes que el rol, y no por ser sumisa puedes permitir que cualquiera te diga que tus límites están mal, que tus fronteras son erróneas o que él o ella puede hacer con ellos lo que le plazca por ser Dom. Tu persona, tu rol, tus límites, y a quien no le gusten… Bueno, ya sabes que hacer.

5). Eres sumisa, no el juguete de cualquiera. Lo he dicho muchas veces en mi blog: Ser sumisa no implica tener que entregarse y mostrar estricto respeto ante todo Dominante o Dómina que se cruce por tu camino. El respeto, la entrega y la obediencia se han de ganar con actos, no con etiquetas y palabras vacías. Es cierto que cabe observar un protocolo, hablar con respeto ante tus superiores, pero ello no significa que por ello seas su propiedad de forma automática. No hay que confundir cortesía y buenos modales con entrega inmediata, es un error muy extendido este último tiempo y que espero pronto empiece a disminuir. Por supuesto, y esto te lo digo así de claro, si la cortesía y la educación no funcionan, y el Dominante o Dómina no entiende un no por respuesta, se clara y concisa, olvida el protocolo y mándalo a que se vaya a… Pasear con su bicicleta.

6). El protocolo. Sobre esto ya dedicaré una entrada más adelante, por ahora sólo has de saber que se te puede exigir la observación del mismo en eventos, salas de chats específicas o grupos de Facebook de BDSM. Eso sí, como he dicho en el punto anterior, ser cortés y educada no significa que seas propiedad de cualquiera y bien puedes mandarlo de viaje a donde peor huele cuando no estés cómoda o se ponga particularmente pesado. Aunque, desde luego, esto también puedes hacerlo de forma educada, tal que así: Caballero, tenga la amabilidad de dejarme en paz e irse a chupar un limón. Acto seguido, tiras del bloqueo de toda la vida y, si tienes ganas, denuncias a la moderación o a los organizadores del evento, créeme, los auténticos Dominantes y Dóminas somos muy intransigentes con quienes se saltan las reglas y no entienden una negativa directa.

7). Nunca sesiones a la primera sin saber frente a quien estás. Esto es un consejo que es importante en los tiempos que corren, donde muchas personas se conectan a páginas de citas, webs y semejantes para buscar follisqueo casual. Respetable, pero en el BDSM no es nada aconsejable. Como he dicho antes, el Dominio y la sumisión se ganan, el respeto y la obediencia se ganan, y la confianza se gana. No porque aparezca un Dominante o una Dómina y te diga que tiene 8.000 años de experiencia en esto ya te postras a sus pies y fijas la hora y lugar de tu primera sesión… ¡Quieta parada! No corras, primero conoce a quien está tras la pantalla, si has de quedar una primera vez hazlo en un lugar concurrido, averigua quién es, rasca y encuentra a la persona tras el rol, y si es digna de confianza, defensor o defensora de la CSS, cuida la seguridad y te la transmite, entonces y sólo entonces plantéate ir un paso más allá. Recuerda, va a marrarte, engrillarte, amordazarte y a azotarte (si surge), y si te das cuenta, son prácticas que pueden situarte en una posición significativamente vulnerable. ¿En serio las practicarías con un desconocido o desconocida?

8). Tu seguridad es fundamental. Seguridad, sensatez y consenso, son las tres columnas sobre las que se cimenta el BDSM (busca mi entrada al respecto) y, por supuesto, tu seguridad es prioritaria, de manera que nunca admitas que por ser sumisa has de renunciar a ella. Puede que alguien te diga “Seré tu Señor, confía en mí y olvídate de la seguridad”, o en cuanto declares tus medidas de seguridad te digan “¿es que no confías en mí?”… Si esto pasa, huye y no mires atrás, tu seguridad siempre ha de ir por delante. Una buena medida de seguridad es, por ejemplo, la llamada de seguridad a un amigo cada 2 horas, o incluso cada hora, o a tu familia, a quien sea, pero siempre has de contar con ella, tener la certeza que, de necesitarlo, puedes comunicarte con alguien fuera de la sesión. Y por supuesto, la medida de seguridad por excelencia: La palabra de seguridad… “Rojo”, “naranja”, “vainilla”, “stop”, cualquiera que se te pueda ocurrir, recuerda que ha de ser clara, corta e inconfundible, para que así se sepa que quieres que la sesión se detenga con efecto inmediato. Por cierto, si tu compañero o compañera es realmente un buen Dom, te recordará las medidas de seguridad antes de iniciar la sesión, para lo cual hará que se las recites para ver si las tienes claras.

9). Escoge un nombre. Esto puede parecer una tontería, pero es parte de la seguridad. Busca un nombre que te identifique, que te guste y adóptalo como tu nombre de sumisa, cara a los eventos o a los chats te proporcionará todavía más anonimato si cabe. Por ejemplo, mi sumisa se llama Arwen, y mi amiga Keilah (ahora las leerás)

10). Disfruta como tú quieras. Nadie en nuestro colectivo tiene la verdad absoluta, el BDSM está a nuestro servicio y no al revés. Por lo tanto, vívelo y disfrútalo como tú quieras, ni estará mal ni estará bien, no será igual que el de otros ni tampoco un error, será tu forma de vivirlo y experimentarlo, tan respetable como cualquiera. Ni caso a estos gurús que pululan por internet como los grandes sabedores, como dioses que se creen que son los únicos que entienden el BDSM, todos aquí somos personas, merecemos respeto y nuestras ideas también. De ahí que, por ejemplo yo, siempre recalque que estas entradas son mi propia forma de entender el BDSM, tan respetable como cualquiera. Eso sí, hay un mínimo: Consenso, seguridad y sensatez, y como yo siempre digo, además confianza, sinceridad y respeto.

 

2º. CINCO PREGUNTAS, CINCO RESPUESTAS: LA VISIÓN DE DOS SUMISAS

 

1ª. ¿Cómo conociste el BDSM y cómo supiste que eras sumisa? ¿Lo sabías de antes, es tu naturaleza, lo descubriste…?

 

Arwen: Considero que he tenido dos etapas de conocimiento del BDSM: la primera, desde la idea general (y errónea) que se suele tener de este tema. Durante esos años no despertó en mí ningún interés porque tenía el concepto de que los Dominantes eran personas frías y egoístas. La segunda, que ha sido el verdadero descubrimiento de este mundo, fue de la mano de mi Señor hace poquito tiempo, cuando aún ni si quiera se me pasaba por la cabeza que llegaríamos al punto en que nos encontramos hoy día.

 

Keilah: Bueno, yo siempre he sido sumisa. Podría decirse que desde el nacimiento lo fui. Siempre he tenido el mismo carácter pero obviamente como en todos los aspectos de la vida, desde la niñez la persona va creciendo y madurando.

Siempre fui una niña tranquila pero a la vez rebelde (tal cual soy hoy en día). Cuando era pequeña y soñaba con el típico "príncipe azul" siempre fue el típico hombre dominante. Amaba a Bestia de "La Bella y la Bestia" cuando se ponía posesivo y le decía cosas como "hoy cenarás conmigo" y usaba ese tono autoritario.

Me imaginaba escenas donde la posesividad y el control estaban presentes. Y ya en la adolescencia, me excitaba pensar que ese posible hombre me besara a la fuerza y me hiciera el amor con toda la rudeza y dominio posible.

Cabe destacar que no soy sumisa sexual, eso quiere decir que vivo mi sumisión de manera diaria y que además en mi caso, deseo es una relación de pareja (que no sea vainilla) donde en el día a día se sienta que él es "superior" a mi. Donde yo me sienta que soy su sumisa, que soy su propiedad más preciada pero por amor, que esa posesividad y territorialidad surjan del sentimiento de amor, no de suplir el deseo de dominio puramente hablando.

A raíz de que siempre he sido sumisa y lo seré hasta el día de mi muerte, todas mis relaciones sentimentales han acabado mal por esto mismo. Siempre he buscado que mi pareja me controlara en todo; con quién salgo, a donde voy, con quién hablar, que me prohibiera salir de noche, hablar con otros hombres, etc. (Sé que en este punto muchos/as se echarán las manos a la cabeza pero recordad que es un gusto personal y no estoy defendiendo que en todas las relaciones D/s tenga que ser así). Esto me gusta porque me siento amada y cuidada (amo los hombres que son protectores exageradamente), es una expresión de que soy importante para esa persona. Me gusta que estén pendiente de mi 24/7, eso para mi también es importante. Entonces como en una relación vainilla hay una igualdad entre las dos partes pues esto no lo conseguía de mis parejas porque ellos querían darme libertad y eso a mi personalmente no me llena. Además, en el terreno sexual a mi me gusta que me hablen rudo, que me llamen "puta, zorra, perra" y me lo hagan duro, con spanking y toda la cosa y claro está  que mis parejas el hecho de llamarme "puta" les incomodaba y si lo hacían era por obligación, lo que daba como resultado que yo me sintiera mal conmigo misma.

El BDSM lo conocí a partir de que mis gustos eran "raros" para una mujer del siglo XXI, donde el feminismo está operante y donde el control se ve como abuso de poder. Yo no sentía que encajaba en esta sociedad y a mi mejor amigo le pasaba igual, así que conociendome como me conoce y a raíz de que él que ya había conocido el BDSM antes que yo, me habló de él y me pasó información porque él estaba seguro de que yo era sumisa y así fue, me sentí plenamente identificada en muchas cosas.

 

2ª. ¿Qué significa para ti ser sumisa? ¿Y cómo dirías que es un buen Dominante?

 

Arwen: Ser sumisa es entregarse en cuerpo, mente y alma a una persona con la tranquilidad de saber que se está en las mejores manos. Es liberación, obediencia, intensidad, respeto, excitación, protección, confianza,... Es una sensación de plenitud cuando tu Amo te hace saber que está complacido con tu entrega, que está orgulloso de tenerte.

Y un buen Dominante diría que es aquél que respeta los límites de su posesión, que se preocupa por conocerla más allá de su rol, que tiene el autocontrol necesario para ser capaz de paralizar de inmediato una práctica cuando así lo requiera su sumisa... Es aquél que en su interior reside una dualidad que hace posible que domine y castigue con mano dura, pero también que cuide y mime con delicadeza.

 

Keilah: Para mi ser sumisa es ser yo misma. Soy una mujer sumisa, ser sumisa es parte de mi al igual que también lo es ser romántica o luchadora por ejemplo. La sumisión forma parte de mis relaciones sentimentales ya que sin ella no me siento plenamente satisfecha en dicha relación. Pero como ya he comentado anteriormente, para mi todo surge a raíz de una relación sentimental llena de sentimientos ya que de lo contrario no me nace servir, obedecer y considerar a ese hombre como lo más importante para mi junto con mi familia y amigos.

Un buen dominante es aquel caballero que se preocupa primeramente en conocer a la mujer antes que a la sumisa. En conocer cada rincón de su mente y de su corazón antes de conocer cada milímetro de su cuerpo y de su piel. Que se preocupa por su bienestar, por aquellos miedos que pueda tener, por aquellos sueños e ilusiones que albergue en su interior. Es aquel hombre dominante que se preocupa por conocer los límites de su sumisa y sobre todo en respetarlos. Que no quiere cambiarla, que la acepta y quiere tal cual es y que su única preocupación es ayudarla a ser mejor cada día. Aquel hombre que se preocupa por el placer de su sumisa antes que por el propio... eso para mi para mi es ser un buen dominante.

 

3ª. Desde tu punto de vista, ¿dirías que ser sumisa supone la pérdida de tu personalidad, es decir, crees que el rol debe superar a la persona?

 

Arwen: No, para nada. Creo que para poder disfrutar del rol es esencial no perder ese punto de apoyo y conexión con nuestra propia persona. Realmente como pasaría en cualquier otro contexto, por ejemplo una madre, una esposa, una barrendera, una ejecutiva... Lo sano es no dejar que cualquiera que sea el rol, se coma a la persona.

 

Keilah: Desde mi perspectiva ser sumisa no te hace perder tu personalidad, es decir, como ya sabemos hay muchos tipos de sumisas; hay algunas que solo son sumisas sexuales, otras que lo viven en ciertas áreas de su vida y otras como yo que lo viven cada segundo de su día a día. Cuando el sentimiento sumiso se lleva dentro del alma forma parte de tu personalidad por lo que cohabita con otras características de tu persona. Si no eres sumisa 24/7 está bien, si eres sumisa solo sexual está bien y si lo eres como yo también está bien. Todo está bien siempre y cuando la persona se sienta agusto consigo misma y por ende plena y feliz. 

No considero que el rol supere a la persona porque toda sumisa es también mujer con todo lo bueno que esto conlleva. En mi caso por ejemplo, me considero una persona feminista e igualitaria. Pienso que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y obligaciones y que nadie es mejor que nada. Sin embargo, al que considero mi Amo le otorgo el derecho de ser suya completamente, le otorgo el derecho sobre mi vida, mi corazón, mi mente, mi alma y mi cuerpo. Pero eso no quiere decir que vea correcto que una mujer se entregue a un hombre así por así o que si no lo hace es menos sumisa en este caso.

 

4ª. Imagínate que una chica que quiere iniciarse en el BDSM en el rol de sumisa te pide consejos, ¿qué cinco claves le darías?

 

Arwen: Mis cinco claves serían:

1. La primera y más importante: no te olvides de ti, no pierdas de vista quién eres como persona y como mujer. Aunque este punto es clave a la hora de iniciar una relación de cualquier tipo, sigue pareciendo sencillo caer en relaciones tóxicas... Y una relación de ese tipo en el BDSM puede ser peligrosa (más de lo que ya sería per se), teniendo en cuenta los límites que se pueden llegar a alcanzar.

2. La elección del Amo. Que seas una sumisa no quiere decir que tengas que estar a los pies de cualquier Dominante, y mucho menos que le debas devoción al primero que esté interesado en poseerte (huye del que piense así). Trata de conocer a la persona que hay detrás, observa lo que te transmite, averigua si su forma de vivir el BDSM coincide con la tuya... No en vano mi Señor tiene diferentes entradas en este blog donde alerta sobre los falsos Dominantes.

3. No hagas nada que no quieras hacer. Que una mujer sea sumisa no la convierte en una marioneta, y aunque su plenitud la alcance complaciendo a su Señor, no por ello debe obligarse a cruzar límites que no la hagan sentir cómoda. Hay muchas prácticas en las que se puede encontrar el equilibrio, el disfrute común.

4. La información es otro de los puntos fuertes: conoce, pregunta, lee... Empápate bien de las reglas, las prácticas, lo que puedes esperar o encontrar por el camino, antes de tirarte de cabeza a las primeras sesiones. Esto podrá orientarte sobré qué te puede gustar o qué no, qué límites marcar,... Y por supuesto, puede ayudarte a reforzar o descartar la idea de iniciarte en la sumisión.

5. Establece unos límites con tu Amo. La improvisación sobre la marcha no es una opción (aunque por supuesto, los mismos estén abiertos a futuras modificaciones), tampoco aceptes que los menosprecien porque te pidan confianza absoluta desde el minuto uno. Los límites son importantes para poder estar relajada sabiendo lo que no ocurrirá durante la sesión/relación, y por supuesto, para poder respetar los que sean puestos por la otra persona.

 

Keilah: Es una gran responsabilidad dar consejos a otras personas sobre todo en temas de BDSM porque nadie tiene la verdad absoluta pero dado el caso mis cinco consejos para una mujer que quiere iniciarse en el BDSM son los siguientes:

1. Conócete y analízate; conoce quién eres, qué te gusta, cómo te sientes. Ámate primero porque de lo contrario no vas a poder entregarte a nadie libremente. 

2. Investiga; lee mucho sobre el tema (cuadernos BDSM, blogs y páginas web de renombre sobre este mundillo, canales de youtube, etc.) infórmate muy bien y coge lo que te guste y desecha lo que no te guste.

3. Sé tú misma, no permitas que nadie te diga que eres menos sumisa porque no te guste hacer X o Y práctica. Sé clara en lo que quieres y adelante con ello, no dejes que nadie te haga titubear ni ceder ante algo que no te hace sentir cómoda.

4. Date el tiempo en conocer a la parte dominante; un buen dominante nunca te va a hacer sentir presionada para que lo elijas como Amo. Un buen dominante irá a tu ritmo sin prisas y se interesará primero por ti como mujer y persona y después como sumisa. Ahí está la clave! Si ves que te presiona o que quiere que vayas a su ritmo retírate. 

5. La confianza en el Amo es de vital importancia así que cerciórate de que es una persona en la que se puede confiar y que cumple los acuerdos pactados. Cerciorate de que se cumple la palabra de seguridad y disfruta de tu tiempo con él y de tu sexualidad sin miedos ni tabúes.

 

5ª. ¿Te gustaría añadir alguna conclusión?

 

Arwen: Simplemente me gustaría dar las gracias a mi Señor por haber depositado su confianza en mí para realizarme esta entrevista y animar a todas aquellas personas que sientan atracción por el BDSM (sea hacia un rol u otro), a que den el paso de adentrarse un poquito más. Es una experiencia que te cambia la vida, te ayuda a conocerte mejor a ti mism@ y a experimentar sensaciones hasta entonces desconocidas.

 

Keilah: Como conclusión me gustaría decir que si eres sumisa está genial, no estás enferma ni tienes ningún problema. Que si te gusta ser dominada solo en la cama está genial pero si te gusta un 24/7 también está bien. No permitas que nadie (ni dominante ni sumisa) te haga sentir mal por no ser de una u otra manera. Date el tiempo en conocerte, en amarte y en esperar a ese dominante que cambiará tu mundo, no tengas prisa porque puedes caer en malas manos.

Y sobre todo, ten en cuenta que  no importa las ideas que tengas ya que el sentir sumisión es compatible con todas ellas. Si eres feminista y sumisa es perfecto, si eres monógama y sumisa es perfecto, si eres liberal y sumisa es perfecto, si eres una sumisa obediente es perfecto, si como yo eres una rebelde es perfecto. No importa como seas, eres perfecta tal cual eres y el Amo que te tenga a sus pies te querrá tal cual eres y sabrá llevarte por el camino de la libertad y el placer.

Y, por supuesto, le doy las gracias al Señor Sirius por darme la oportunidad de escribir en su blog y poder compartir mi experiencia con quien la pueda necesitar.

 

SiriusB


martes, 2 de marzo de 2021

La idiotez del Dominante

   

  En primer lugar, y como siempre hago, deseo disculparme por mi tardanza a la hora de publicar esta     entrada. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero en mi descargo diré que he atravesado un periodo muy convulso de mi vida, con unos pocos momentos algo torcidos y otros muchos fantásticos e increíbles. Quizás de estos últimos el más importante es que he formalizado, recientemente, una relación con una chica muy especial, a quien tengo a mis pies y cuya sumisión me ha entregado de forma maravillosa. Sin embargo, espero en adelante ser tan regular como me sea posible para continuar ayudando a quienes lo necesitáis bien iniciados en este increíble mundo nuestro lleno de posibilidades.

  Hoy dedicaré esta entrada, como ya es habitual, a poner de relieve un tema que he tratado en ocasiones anteriores desde distintos ángulos, pero que de un tiempo a esta parte, quizás por la problemática del coronavirus o simplemente por un incremento del uso de Facebook como vía de comunicación, ha alcanzado cuotas preocupantes y resulta imprescindible su denuncia: El egoísmo de un alto porcentaje de los Dominantes o, a mi entender, la idiotez de los Dominantes.

  No obstante, y antes de entrar en materia, quiero dejar muy claro que esta problemática sólo está extendida en la población masculina, no así en las Dóminas quienes, afortunadamente, tienen un modo de pensar y sentir muy distinto a los Dominantes, tal vez por ese don maravilloso que poseen las mujeres llamado criterio y sensatez. De modo que este artículo sólo se centrará en la estupidez masculina, dejando al margen a las Dóminas por su actitud siempre correcta y adecuada. Así mismo, me limitaré sólo a la interacción con las sumisas, entre otras cosas porque son estas las que más se han quejado a este respecto, tal vez porque los sumisos tienden a relacionarse con las Dóminas y por lo tanto quedan circunscritos a su comportamiento.

 

1º. ¿Qué es la idiotez del Dominante?

 

  Para entender mejor lo que aquí voy a hablar, es menester preguntarnos qué es el fenómeno que yo he bautizado como “la idiotez del Dominante”, el cual bien podría definirse como el comportamiento y/o actitud que toman muchos Dominantes al interactuar con las sumisas, y que se traduce en un comportamiento irracionalmente egoísta, sexual, burdo e insensato, el cual los empuja a pensar sólo en sí mismos y a ignorar que lo que tienen delante es mucho más que una colección de agujeros, sino una persona, una mujer con sus inquietudes y con su forma de entender el mundo y el BDSM. Sin embargo, y llevados por esta idiotez, los Dominantes olvidan esa simple verdad, adoptando actitudes que rayan la peligrosa línea del maltrato que, por si no lo he dejado ya sobradamente claro en mis entradas anteriores, no es BDSM.

  Así pues, la tendencia que he advertido actualmente es la de Dominantes que sin criterio ninguno se lanzan a la caza de sumisas (principalmente en grupos de Facebook), las atraen y comienzan una campaña estúpida de irracionales mensajes colmados de palabras tales como “respeto”, “obediencia”, “propiedad”, etc., todas ellas por supuesto pertenecientes al acervo del lenguaje de nuestro colectivo pero que son desposeídas de su significado y reducidas a vulgares órdenes sin sentido ninguno y a una diarrea verbal cuanto menos repugnante y abusiva.

  La idiotez del Dominante es fácilmente detectable, toda vez que la carta de presentación de quienes la padecen suele ser un mensaje claro y conciso: “¿Quieres ser mi sumisa?”, eso si tienen un mínimo de educación y cortesía, pues de lo contrario inmediatamente empiezan a marcar paquete y a imponer lo que ellos entienden como su autoridad sobre quien, por si no lo han notado, no tienen ningún derecho ni posesión.

  Otro rasgo identificativo es un actitud poco elegante y sensata, tienden a ser vulgares, obscenos y hasta agresivos si la sumisa se da su lugar, cayendo a los descalificativos y a los improperios sin ningún sentido. En relación con esto, podemos decir que el Dominante idiota actúa con agresividad, es tal su complejo de inferioridad, su necesidad de sentirse fuerte y superior, que cae directamente a actuar de forma egoísta y machista, exigiendo un respeto que no se han ganado, una obediencia que no se merecen y una entrega de la que son indignos.

  En efecto, la idiotez del Dominante convierte a quien la ejerce en un machista egoísta, alguien que sólo ve por sí mismo y le importa poco y nada lo que sienta la otra persona. Debido a esto, cuando conocen a una sumisa la ven como un objeto sin alma ni pensamientos propios, la desposeen de su condición de mujer e intentan someterla a su soberana voluntad, sin medida, sin límites y sin ningún tipo de respeto ni consideración, invadiendo su intimidad con fotos obscenas, perturbándolas con mensajes sin criterio ni valor ninguno e insinuaciones o indirectas incómodas e inapropiadas para quien se precie como un caballero, como un auténtico Señor.

  Una vez definida y perfilada la idiotez del Dominante, y bien establecido cómo detectar a quien la ejerce, me gustaría pasar a poner de manifiesto las consecuencias que esta reprobable conducta trae consigo de cara a nuestro colectivo y a los Dominantes que lo somos de verdad.

 

2º. ¿Cuáles son los perjuicios y quiénes los perjudicados?

 

  Por supuesto, y como primerísimas víctimas de estos Dominantes idiotas, están las sumisas, cuyo rol es extraído de ellas, de su personalidad, y convertido en un burdo instrumento del cual estos inmorales se sirven para aplacar sus bajos instintos y apaciguar su enorme complejo de inferioridad, tanto así, que muchas sumisas son sólo usadas como meras marionetas, muñecas que ni sienten ni piensan, sólo sometidas a la voluntad férrea, despótica y cruel de un Señor que ni las merece ni las respeta. Ha alcanzado tal punto la idiotez de estos individuos, que muchas sumisas han decidido reprimirse, apartarse de los grupos de Facebook y, en el peor de los casos, incluso del BDSM, desembocando esta insana actitud de estos falsos Dominantes en un daño irreparable.

  No obstante, y siendo sinceros, no podemos negar el hecho que existen sumisas que no sólo aceptan a estos Dominantes, sino que avalan su comportamiento y secundan sus acciones, criticando a otras sumisas que sí se dan su lugar y se hacen respetar. A mí parecer, y como suelo decir aquí sólo emito mi opinión estrictamente personal, estas sumisas están mal enseñadas, normalmente han seguido una línea de aprendizaje errónea y han atravesado relaciones BDSM dañinas e insanas, las cuales las han llevado a entender que esta forma tóxica y perjudicial de vivir una D/s es la correcta, la adecuada y la que toda sumisa debe seguir.

  De esta manera, y ya retomando el hilo de este ítem, podemos decir que esta forma malsana de entender la interacción y la relación entre un Dominante y su potencial propiedad, o entre un Amo y su sumisa, no sólo perjudica a quienes la practican, sino a nuestro colectivo en general, después de todo la imagen que se proyecta de los Dominantes es que somos machistas, egoístas, vulgares y merecedores de cero confianza, mientras que lo que se deja claro sobre las sumisas es que son mujeres que no piensan y sólo obedecen, que no les importa que las maltraten, que las pisoteen y que la reduzcan sólo a objetos, que están de acuerdo con el machismo y el maltrato. Esto, como no es difícil deducir, nos perjudica a todos, ya que el mundo termina percibiendo a nuestro colectivo por “narcisistas egoístas” y “niñas con gusto por el maltrato”.

 

3º. ¿Cuál es la solución?

 

  De más está decir que la solución pasa por el reconocimiento por parte de los Dominantes falsos y de las sumisas mal instruidas de sus propios errores, lo que está completamente descartado, no en vano ambos grupos creen y aseveran que tienen razón y no van a admitir su equivocación. De esta manera, queda en manos de los auténticos Dominantes y de las sumisas que sí se hacen respetar y se dan su valor como personas, lograr que la imagen que estos personajes tragicómicos dan al resto del mundo pueda variar.

  Ahora bien, quiero dirigirme a las sumisas en particular: Sois mujeres, sois personas, y no todo Dominante que se cruza por vuestro camino puede humillaros, pisotearos y someteros como se le antoje simplemente porque sois sumisas. Las siglas del BDSM, y todas las prácticas a las que engloban, han de ganarse y cimentarse en una base sólida de consenso mutuo, seguridad, sensatez, respeto, confianza y seguridad. Obediencia, entrega, humillación, castigo, etc., no son sílabas vacías de contenido ni prácticas que puedan darse entre dos personas sin más única y exclusivamente porque asumen un rol en un colectivo, son acciones y sensaciones que han de construirse y ganarse.

  Mucho cuidado con quien os cruzáis, ni todos los Dominantes son buenos Amos, ni todas las sumisas son buenos ejemplos a los que emular. Tanto una postura como la otra, han de ganarse, han de conseguirse con acciones, ni con palabras ni con etiquetas. El respeto y la sumisión se ganan, no se imponen.

  Mi próxima entrada se enfocará en las sumisas, concretamente en ellas, procuraré dar mi punto de vista sobre lo que entiendo por una buena sumisa, os daré algunos consejos para protegeros y quizás pueda contar, aunque no lo garantizo, con el testimonio de dos sumisas para que así conozcáis, de primera mano, dos visiones muy distintas, cada una con mucho interés a su estilo. Una de ellas es mi amiga Keilah, quien lleva casi el mismo tiempo que yo en esto y tiene una visión muy propia de lo que es la sumisión, lo que la hace muy interesante. El segundo testimonio con el que quiero contar es con el de mi propia sumisa, Arwen, a cual yo mismo inicié en esto hace no mucho tiempo pero que, y pese a llevar pocos meses, se muestra como una sumisa increíble que me hace sentir cada día tremendamente orgulloso de tenerla a mis pies.

 

Sirius B

lunes, 24 de agosto de 2020

Comunicación e incomunicación: ¿Con cuál te quedas?



  A mi parecer, en todas las relaciones humanas del tipo que sean la comunicación es un elemento esencial, vital, pues sin esta existir los malos entendidos, las discusiones inservibles e innecesarias, y los problemas pueden sucederse de un modo estrepitoso que, sin duda alguna, se terminarán convirtiendo en un alud que lo destrozará todo y causará muchísimo daño a ambas partes.
  En el BDSM, como siempre sostengo, todo se ve magnificado debido a la potente implicación de ambas partes y al vínculo intenso que termina uniendo al Amo con su sumisa, de modo que la comunicación, como todo lo demás, se torna trascendental para que haya una relación perfectamente consensuada, segura, sensata/sana, respetuosa, sincera y de confianza mutua.
  En la presente entrada tengo la intención de revisar como la comunicación entre el Dominante y su propiedad es tan beneficiosa como el CSS/CRS, compartiré igualmente un par de vías de comunicación que me parecen muy positivas a la par que originales, y como no, pondré de relieve las consecuencias que una mala o inexistente comunicación puede traer consigo y los perjuicios que para ambas partes acarrearían dichas consecuencias.

1º. LOS BENEFICIOS DE UNA BUENA COMUNICACIÓN, ANTES Y DURANTE LA D/S

  Siempre he defendido la importancia que tiene conocer a la persona tras el rol, no en vano ni Dominantes ni sumisas son sólo lo uno y lo otro, y por lo tanto para someterse y dominar adecuadamente se ha de conocer a quien hay detrás, toda vez que ese conocimiento propiciará una transparencia que servirá para generar la confianza necesaria cara a alcanzar una D/s sana y segura para ambas partes.
  Así, la comunicación se torna un instrumento poderoso de adquisición de conocimientos previos a iniciar la D/s, en tanto en cuanto en este primer nivel se han de dar a conocer los límites, las preferencias, los problemas de cada una de las partes, la disponibilidad, y, por supuesto, lo que cada uno puede esperar de dicha relación, sea puramente D/s o más enfocado a la pareja-BDSM. Por supuesto no se trata aquí de contar con un cuestionario y lanzar preguntas sólo enfocadas en el rol, sino propiciar las condiciones para mantener una comunicación fluida, convirtiéndola en una suerte de puzle a través del cual ir construyendo una imagen mental, emocional y personal de quien tenemos delante.
  ¿Y qué se conseguirá con ello? Con este instrumento poderoso en nuestras manos las partes pueden asentarse sobre cimientos sólidos, conocer a quien se pretende dominar o saber si se quiere someter a esa persona que hemos ido construyendo, para así elegir si se quiere continuar o bien se quiere poner punto final y no avanzar más, después de todo no hay que olvidar que libremente se entra y libremente, si se desea, se marchará.

  Por supuesto, y como bien señala la rúbrica de este ítem, la comunicación ha de extenderse a lo que es la relación D/s en sí y nunca ha de perderse de vista, no en vano esta es el ingrediente básico y primordial de la fórmula mágica para alcanzar ese vínculo intenso, esa conexión mística entre Amo y sumisa.
-Gracias a una buena comunicación el consenso será claro y transparente, no habrá errores y los límites serán bien conocidos por ambas partes, lo que supone un comienzo prometedor. El Dominante no se excederá en su dominio y no transgredirá aquellos, conocerá a la persona tras el rol y podrá dominar desde el conocimiento, enriqueciendo su rol y extendiéndolo de tal manera que podrá dominar el alma y la mente de la sumisa. Así mismo, la propiedad conocerá a su señor y a quien hay tras él, lo que desembocará en una sumisión espléndida, que no requerirá apenas preguntas para complacer, sino que podrá hacerlo de propia iniciativa y esto es algo que, a mí personalmente, me gusta mucho.
-Gracias a la comunicación y al consenso, se contará con seguridad. Sabiendo muy bien los límites de cada uno, y habiéndose consensuado los términos de la D/s y su afección, se contará con los recursos necesarios para vivir una experiencia BDSM magnífica, plena y, ante todo, segura, toda vez que el Dominante no excederá las fronteras conocidas y consensuadas, y la sumisa podrá confiar en él y sentirse segura bajo su amparo y dominio… ¿Funciona o no la comunicación? De momento tenemos una D/s cimentada sobre ella, bien consensuada y segura.
-Gracias a la comunicación, el consenso y la seguridad, nuestra relación D/s es sana y sensata. Con la comunicación llega el consenso, con este se alcanza la seguridad, y finalmente la combinación de ambas proporciona sensatez, lo que nos ha permitido construir algo sano, positivo, que ambas partes disfrutan, hay un Dominante sano y sensato y una sumisa sana y sensata, que sabe que está segura y que puede comunicarse con su señor sin miedo a réplicas duras, desprecio o rechazo… ¿A que la comunicación no está tan mal? Tenemos una D/s bien construida, con un consenso claro y transparente, que no sólo contempla al rol sino que engloba también a la persona detrás, por ende también hay seguridad, y con esta llega la sensatez.
  Pero claro, hay mucho más, ya que con la comunicación llegan otros beneficios como son la sinceridad, pues ambas partes tienen una comunicación basada en la sinceridad y, por lo tanto, se ha generado una fuerte confianza que permite explorar al máximo el BDSM y todo lo que nos ofrece… ¡Vaya! Pero aún queda un último detalle: Con todo lo anterior viene también el respeto, un elemento clave y que hará que ambas partes se sientan cómodas y entregadas en un 100% con sus respectivos roles, lo que redundará en una relación envidiable.

2º. UNA IDEA, UN PROYECTO

  ¿Sabéis por qué empecé a escribir este blog? Porque quería ir plasmando mis sensaciones, pensamientos y madurez como Dominante… ¿Y con qué fin? Porque considero que la pluma tiene un gran poder, y ya no sólo cara a los demás, sino también hacia nosotros mismos, nos permite realizar una constante introspección, conocer nuestras ataduras, nuestras sombras, nuestros límites, nuestra forma de entender nuestro entorno en base a lo que sentimos y pensamos, es, en definitiva, un instrumento valiosísimo para saber quienes somos.
  Es por ello que considero interesante que nuestras propiedades, y esto no deja de ser un consejo/sugerencia, tengan en su haber un diario, ya no personal, que también resultaría muy interesante, sino uno de ellas como sumisas, a la vez que nosotros poseemos el nuestro propio. ¿Y ello por qué? Porque de esa manera se pueden detectar más fácilmente los problemas, los errores y los fallos que pueden tener lugar en las sesiones o en la propia relación D/s.
  ¿Y qué podemos conseguir con lo anterior? Fácil, que a la hora de comunicar cambios, sensaciones y emociones esto sea más fácil y sencillo, más transparente. Sé que parece un trabajo tedioso, pero estoy seguro que si esto se hace, y al menos una vez al mes el Amo y su propiedad se sientan y comunican libremente sus impresiones respecto de la relación, pueden captarse y solucionarse pequeños fallos o errores imperceptibles en un día a día y que, a la larga, sumándose a otros, pueden causar que todo se desmorone.
  Una vez más la comunicación, ya no sólo entre Amo y sumisa sino entre ellos con su interior, puede transformarse en el aliado perfecto para construir y avanzar en una relación D/s, con independencia de su tipología, sana, rica y magnífica, casi mágica, acrecentando de paso el vínculo creado y llevando a los integrantes por una senda de exquisito dominio, maravillosa sumisión, placentero dolor y doloroso placer.

3º. DONDE HAY INCOMUNICACIÓN, HABRÁ FRACASO SEGURO

  Todo lo contrario a lo que hemos expuesto es la incomunicación, normalmente asociada al egoísmo, el desinterés y el BDSM errado, una tónica que últimamente se ha extendido entre los Dominantes, tal como lo he expuesto en anteriores entradas.
  No es difícil reconocer a los dominantes payasos o falsos, lo primero que hacen al interactuar con una sumisa es, precisamente, mantener una mala comunicación, preguntándoles e interesándose por sus gustos únicamente en el BDSM, inquiriendo en relación a sus límites (que dan por erróneos), exigiéndoles un tratamiento que no se han ganado, etc. Esto per se no es mala comunicación, sino que directamente es incomunicación, en tanto en cuanto lo que prima es sus ansias de conocer sólo al rol para ver cómo pueden utilizarlo en su beneficio egoísta, ignorar a la persona que hay tras él y preocuparse por sus propios intereses… No quieren conocer, no quieren saber y comunicarse, quieren sólo satisfacer su morbosidad y saberse dueños de alguien a quien ni siquiera conocen.
  Una relación cimentada sobre estas bases carece de toda solidez y sólo está compuesta por una única persona preocupada de sí misma y de sus hábitos e ideas, de modo que no resulta difícil especular que está evocada al fracaso y que, por desgracia, quien peor saldrá de ella no es otra que la sumisa que se convierte en una especie de objeto sin alma, privado de voluntad y que sólo actúa espoleada por el miedo y el desconocimiento.
  Si la sumisa no detecta al dominante payaso, o se cree que eso es un Dominante sólo porque él se lo asegura (normalmente apoyándose en no sé cuántos años de experiencia), y presa igualmente de su desconocimiento, se sumergirán en una D/s tóxica y nociva, donde sólo priman los placeres, gustos y la satisfacción del mal amo. No habrá comunicación, no habrá límites, no habrá respeto ni confianza, sólo habrá frialdad, despotismo y maltrato, porque se pongan como se pongan estos advenedizos, su falso estilo no es más que machismo y violencia mal disfrazada.
  La comunicación, por tanto, es esencial, tanto como el respeto, la sinceridad, la confianza y el CSS. Una comunicación fluida y sincera desde el comienzo, permitirá forjar una D/s sana y consensuada, lo que arrastrará a sus participantes directamente al abismo del placer y del auténtico BDSM

Sirius B

martes, 18 de agosto de 2020

Charlemos un poco sobre los castigos



  Este es un tema muy poco recurrente en foros y grupos de Facebook, desconozco la razón, pero creo que ello se debe a lo personalísimo que resultan los castigos según cada quien, a modo de ejemplo, hay Dominantes que tienen tablas hechas previamente, es decir, califican las faltas en leves, graves y muy graves, y en base a esta calificación atribuyen unos puntos sobre los cuales determinan el castigo que procede a tal o cual transigencia. El problema que tiene este sistema a mi parecer, es que tras un determinado tiempo la sumisa puede aprender a regular sus acciones para conseguir tal o cual resultado, lo que a la postre termina matando un poco la magia ya que le quita la espontaneidad. Hay quien directamente no castiga, sino avisa y cuando va a aplicar el castigo con el que lleva amenazando a lo largo de infinidad de advertencias, la sumisa cambia su actitud, pide perdón y se muestra en extremo dócil, consiguiendo así librarse del castigo. Demás está decir que este sistema tan permisivo despoja a la relación D/s de toda esa erótica de fuerza y poder que la caracteriza y la hace única.

1º. ¿CÓMO DEFINIR EL CASTIGO?

  En el BDSM el castigo tiene dos connotaciones, por un lado, la del castigo propiamente dicho como reforzamiento y corrector, connotación que no es exclusiva de nuestro colectivo, y por otro, como elemento cargado de erotismo y sexualidad que contribuye a mantener la relación D/s como tal, en tanto en cuanto es una de las manifestaciones físicas del poder del Amo sobre su propiedad. Así, y en base a estas connotaciones, podríamos decir que el castigo es una manifestación del poder del Amo sobre su propiedad, potestad que ejerce con el fin de disciplinar, educar y corregir a su sumisa.
  Por supuesto el castigo, como práctica circunscrita al BDSM, debe llevarse a cabo en cumplimiento de las 3 bases de nuestro colectivo, a saber, consenso, seguridad y sensatez, sin olvidar que tras aquel ha de existir motivaciones razonables, esto es, no resulta admisible castigar a la sumisa por el mero placer de hacerlo, toda vez que para disfrutar de la humillación o el dolor existen prácticas pensadas específicamente para ello.
  A mi criterio los castigos han de ser espontáneos, o sea, que según cada momento y circunstancia se determine por el propio Amo qué castigo imponer dado que, si seguimos el ejemplo anteriormente mencionado de las tablas, como dije se pierde la magia, la gracia en tanto en cuanto la sumisa puede perfectamente moverse en los límites.
  Por otro lado, y esto también es una apreciación mía, los castigos pueden ser grandes instrumentos de los que servirnos para reconducir alguna conducta o comportamiento dañino de nuestras sumisas, eso sí, siempre que no sobrepasemos sus límites y sopesemos muy bien cuánto bien y cuánto mal podemos hacer y gane el primero.

2º. CASTIGOS Y RESTRICCIONES

  Junto con los castigos físicos encontramos las privaciones o restricciones, de decir, la retirada de algún privilegio o de algo que puede molestar a la sumisa. Por ejemplo, si se han acordado cierto número de horas para su esparcimiento personal, ocupar unos minutos de esas horas para cumplir cierta tarea o penitencia, como puede ser escribir en un folio lo que hizo mal o estar contra la pared de rodillas.
  No obstante hay que tener muy claro cuál es la diferencia entre derechos de la persona y privilegios de la sumisa, no os creáis, hay quien no lo tiene tan claro y se cree que visitar a la familia o hablar con los amigos son privilegios de la sumisa y no derechos de la persona. Castigar a una sumisa con no ver a su familia, o que no hablará con los amigos, aislarla en cierta manera, no es BDSM, sino que raya la delgada línea del maltrato.
  Por ejemplo, se puede castigar a la sumisa mediante sus gustos en las sesiones, bien conocidos por su Señor, y si a ella le gusta, digamos, el sexo oral y nosotros, como personas sensatas satisfacemos este gusto, pues se le puede privar de ello durante x sesiones a modo de privación de privilegio.

3º. LA LEY DEL HIELO COMO CASTIGO

  Desde siempre he abogado por la compatibilidad entre BDSM, afecto, amor y ternura (tengo una entrada sobre este tema) y creo que proporcionar dulzura a nuestra sumisa, incentivar su entrega mediante la correspondencia de ella con caricias, besos, detalles, otorgamiento de privilegios en las sesiones o en la propia relación, etc., es lo mínimo que ha de hacer un Amo para mantener un clima adecuado y sano en la relación, sin perder de vista que este tipo de conductas positivas ayudan más que los propios castigos a motivar a la sumisa a crecer como tal y como persona.
  No obstante hay un castigo muy relacionado con este comportamiento, y es el famoso castigo de la ley del frío, del hielo o del silencio, como bien gustéis, y consiste básicamente en privar a nuestra sumisa de esa ternura, de ese amor, en la medida de lo posible por supuesto, y castigarla con la indiferencia durante un tiempo determinado.
  He leído de sumisas que este tipo de castigo les duele más que cualquier azote o postura forzada, ya que sienten lejos a su señor, se sienten mal por su comportamiento y buscan recuperar la normalidad en un corto plazo de tiempo. Sin embargo, y esto me gustaría aconsejarlo no por experiencia personal sino por el testimonio de sumisas que lo han vivido y he tenido la fortuna de leer, el impacto psicológico no es despreciable y alargar este castigo por demasiado tiempo puede resultar hasta traumático y dañino, de modo que, y esto vuelve a ser una apreciación mía, la ley del frío ha de ser un último recurso tras haber fallado todo lo demás.

4º. RECONDUCCIÓN POSITIVA: UNA GRAN ALTERNATIVA AL CASTIGO

  Tal vez haya Amos a los cuales no les sea de agrado castigar físicamente o privar a su sumisa de algún privilegio, algo completamente respetable pero a mi criterio erróneo por las razones antes expuestas.
  Pues bien, existe una alternativa a esto: La reconducción positiva, es decir, premiar los buenos comportamientos y los aciertos de la sumisa con privilegios y premios. ¿Funciona? Seguro que sí, pero a mi parecer le quita tanto encanto al BDSM como el excesivo abuso de poder.
  Es por ello que yo siempre defiendo la compatibilidad entre castigos y premios, toda vez que una cosa no es excluyente de la otra, de forma que si recompensamos los buenos comportamientos de nuestras sumisas, recompensamos sus iniciativas, y castigamos sólo las faltas y errores reales y razonables, podemos cumplir con la premisa aristotélica de “en el centro está la virtud” y poder así tener una relación D/s sana y fantástica.

Sirius B

Sobre el collar y su poder

    El título de la entrada es muy ilustrativo, de modo que no cabe hacer puntualizaciones ni dar excesivas explicaciones respecto al mism...