FANTASÍAS
VOLUMEN 1. EL ROL
Antes de entrar en
materia quiero disculparme por el retraso a la hora de publicar esta entrada.
La verdad es que he tenido trabajo, y no sólo relacionado con mis aficiones,
sino trabajo real, de modo que he tenido que distribuir mi tiempo entre mis
obligaciones laborales, mis proyectos como escritor, y por supuesto mi familia
y amigos, lo que me dejaba un margen pequeño para dedicarme a esto. Así mismo,
y siendo sincero, soy muy perfeccionista en lo que a estas entradas se refiere,
y pese a que el contenido de esta entrada estaba decidido, me faltaba una
visita de las musas para poder escribir algo decente que postear.
Dicho esto, y
decidido ya a poner sobre la mesa el contenido del que ya os hablé en la
entrada anterior, hoy partiremos por revisar la primera gran fantasía, esa que
es el BDSM en sí mismo, la clave de nuestras pasiones: Los roles
predeterminados, es decir, Amo y sumisa/esclava.
1º. SUMISA Y ESCLAVA
Es importante
explicar la diferencia entre estos roles, pues no es lo mismo una sumisa que
una esclava aunque pueda parecer que sí, siendo la principal distinción la
entrega de una y de la otra, así como el papel que juegan dentro de la relación
y respecto de su propia vida.
Podemos decir que la
sumisa es aquella mujer que decide someterse a su señor en cuerpo, alma y mente
pero no en un 100%, si eso hasta un 95%. Del mismo modo, la apreciación que el
señor tiene de su propiedad es esa, la de una sumisa que le ha cedido parte del
control pero no en su totalidad, y por lo tanto su dominio queda limitado y
circunscrito al pacto que han podido realizar de cara a llevar una relación
sana y consensuada.
La esclava, por el
contrario, es aquella sumisa que va un paso más allá y se entrega en cuerpo,
alma y mente en un 100%, cede todo, absolutamente todo el control a su señor,
le es devota, no tiene más vida que la dictada por su Amo, se despoja de toda
voluntad y la deposita en las manos de su dios, no cuestiona sus órdenes, no le
pone límites más que los que él mismo pueda marcar, obedece ciegamente y
mientras se mantiene el rol activo, no es más que una esclava en el sentido
literal de la palabra.
Así, podemos decir
que las propias palabras nos dan la clave de su diferenciación, pues mientras
la sumisa actúa como una propiedad sometida, doblegada pero que continúa
ostentando parte del control a través de los límites infranqueables, una
esclava no es más que eso, una propiedad que cede todo el control de su cuerpo
y de su alma a su señor y actúa como tal.
Me gustaría señalar,
ya para terminar, que tanto una como la otra siempre están sujetas a los
límites básicos del BDSM, así como a la ética y las normas razonables de una
cabeza amueblada y con sentido común, pues por mucho que una esclava actúe como
tal y lo sea “a todos los efectos”, cuando se despoja de dicho rol es una
persona con sus derechos, con sus aspiraciones, con su vida y con su voluntad
intacta, no hay que olvidar nunca que la sumisa decide someterse y la esclava
decide esclavizarse, y tal como eligieron asumir esos papeles, bien pueden
negarse a cumplirlos y darlos por terminados cuando así les plazca… Esto es una
fantasía, y por muy excitante que pueda resultarnos asumir esos papeles, jamás
hay que perder el sentido de la realidad que se disfraza con ellos y creerse
que se es el verdadero Amo de una persona, que una mujer es verdaderamente
nuestra esclava, y por mucho que llevemos al máximo estos roles, son sólo eso,
máscaras, unos papeles que así como se iniciaron bien pueden desaparecer.
2º. JUGUEMOS UN POCO A… AMO Y SUMISA
Sí, esto es lo mejor
del BDSM, asumir de una vez los roles y lanzarse a la piscina. Sin embargo
somos humanos y esta es la vida real, podemos cometer errores y equivocarnos…
¡Hey! No perdamos los papeles, compartamos unas risas sin perder de vista
nuestros roles, pues un Amo que se ríe de sus fallos será grande para su
sumisa.
Una vez ya hemos
logrado enfundarnos en nuestros papeles, actuemos como tal… Sumisa, agacha la
mirada, baja el tono de voz, despójate de toda autoridad y poder de decisión y
entrégate, ahora eres de tu señor y sólo haz de obedecerlo. La magia te
envuelve, poco a poco ese hombre que tienes delante se convierte en una figura
de poder, de autoridad, te sujeta con rudeza, te besa porque así lo quiere, te
toca y te explora a voluntad porque así lo desea, te posee con furia porque eso
le excita… Y a ti también, no puedes negarlo.
Dominante, te has
convertido en Amo, ahora eres el que manda, dispone y controla, la tienes ante
ti tal y como la querías, cabeza agacha, cabello trenzado y totalmente desnuda,
o bien vestida como tú le ordenaste. Las únicas palabras que escuchas que
atraviesan sus labios son “sí señor”, “no señor”, ¿Cómo digáis mi señor”, ¿Cómo
lo desee mi señor”, y respuestas semejantes… La sumisa es tuya, la esclava te
pertenece, puedes hacer con ella lo que quieras y poseerla como te plazca, los
límites los pones tú.
¿Pero si se está
fuera del dormitorio qué pasa? ¿Si postergamos la sesión más allá de las
paredes de la habitación o bien vivimos una relación BDSM? ¿Extendemos la
fantasía? Por supuesto que sí, Amo y sumisa lo son en todo lugar y en todo
momento, por supuesto con los límites marcados y pactados, o sin ellos si se es
una esclava… ¿Qué podemos hacer con la sumisa, por ejemplo, en un restaurante,
bar o lugar público? Aquí el espacio nos pertenece, nuestra imaginación es
nuestra mayor aliada y todo lo que se nos pueda ocurrir sólo cuenta con las
fronteras establecidas por los límites infranqueables.
Ordénale que se
quite las bragas si lleva falda o minifalda, y si no las lleva que resalte sus
labios si puede con su pantalón, y tú sumisa obedece, claro que sí… Prueba bajo
la supervisión de tu señor las mieles del exhibicionismo seguro, sin temores,
él está ahí no sólo para disfrutar de ti y tomar lo que quiera, sino para
protegerte y garantizar que explores tus sensaciones en un entorno seguro y
delicioso… Te mira, sabes que él es plenamente consciente de tu desnudez pues
ha sido su idea, sientes su mirada, sus manos al tocarte por debajo de la
mesa... ¿Te imaginas cuántos hombres en el entorno se habrán dado cuenta de tu
desnudez como lo ha hecho tu Amo? Una
pregunta interesante, ¿verdad? ¿Sientes el morbo recorrer tu cuerpo al
imaginarte algo semejante?
La fantasía la
podemos llevar más allá, obedece a tu señor y sé suya, sé su zorra, su sumisa
puta, rodeados de amigos y familiares recibes un mensaje… Es tu señor, vaya,
quiere que te sometas con discreción… ¿Pero cómo? Fácil: Obedécelo sin
rechistar, míralo como tu señor, nadie se dará cuenta, sólo tú y él. Ve al baño,
sabes que le gustará verte y luego envíale una foto de su sexo, zorréale, el te
quiere bien puta, caliéntalo, rózalo, juega con su deseo, no rechistes, no
cuestiones, sólo obedece.
Construir la
fantasía de Amo y sumisa-esclava no es más sencillo que mantenerla y
utilizarla, pero es igualmente placentero, y llevarla a cabo allí donde
podemos, lugares públicos, en reuniones familiares, en la universidad, etc.,
convierte al BDSM en una fuente de placer inagotable.
Sirius B
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